El Ministerio de Salud de la Nación reportó un acumulado de 22 casos de fiebre hemorrágica en el país en lo que va del año, de los cuales Santa Fe concentra nueve. Las autoridades sanitarias destacaron un descenso interanual respecto a los registros anteriores.
El Ministerio de Salud de la Nación confirmó 22 casos de fiebre hemorrágica argentina en la pampa húmeda durante las primeras 35 semanas epidemiológicas de 2026. Los roedores silvestres transmiten este mal provocado por el virus Junín al infectar a personas en áreas rurales mediante la inhalación de excrementos contaminados. De esta forma, las autoridades sanitarias registran once casos en Córdoba, nueve en Santa Fe y dos en Buenos Aires.
Disminución de contagios y métodos de tratamiento
Los registros epidemiológicos oficiales reflejan una baja interanual en los casos sospechosos, los cuales descendieron de 481 a 276 respecto a 2025. Asimismo, los enfermos confirmados cayeron de 50 a 22 en el mismo período analizado por los especialistas. Esta patología, sin tratamiento oportuno, alcanza una letalidad del 30% y afecta los sistemas vascular, renal, hematológico, neurológico e inmunológico.
Sin embargo, los médicos reducen la mortalidad al 1% aplicando plasma inmune dentro de los primeros ocho días de síntomas. Por esta razón, el Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas Dr. Julio I. Maiztegui coordina la distribución de este insumo medicinal en la región. Igualmente, la institución científica elabora dosis preventivas para abastecer de manera constante a los centros de salud provinciales.
Vacunación obligatoria y monitoreo de roedores
La vacuna Candid #1 integra el Calendario Nacional de Vacunación desde el año 2007 para prevenir infecciones en la población expuesta. La norma indica una dosis única desde los 15 años a residentes y trabajadores de la pampa húmeda. En este sentido, la zona de cobertura sanitaria incluye las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y La Pampa.
Expertos realizaron muestreos en la especie Calomys musculinus en las localidades de Ayacucho, Miguel Cané, San Francisco y Coronda. Aunque los análisis de laboratorio no detectaron la presencia del patógeno, las capturas en la provincia pampeana revelaron un riesgo latente. Por consiguiente, las autoridades nacionales mantienen las tareas de vigilancia genómica para identificar focos de transmisión de manera temprana.