La actividad económica cerró 2025 con un avance interanual de 4,4%, apoyada en un fin de año dinámico y con el sector agropecuario como principal motor del rebote.

Un cierre de año con fuerte repunte
De acuerdo a estimaciones privadas y datos preliminares oficiales, en diciembre de 2025 la economía registró la suba mensual más alta en un año y medio. Este salto permitió que la serie desestacionalizada alcance el nivel más elevado desde que se mide de forma homogénea, en 2004.
El desempeño estuvo fuertemente explicado por el sector agropecuario, que capitalizó una campaña con mejores rindes y precios internacionales relativamente firmes. La recuperación posterior a la sequía histórica que afectó a la Argentina en 2023 siguió traccionando exportaciones y actividad en las zonas productivas.
La mejora de diciembre también se sintió en actividades vinculadas, como transporte, servicios portuarios y parte de la industria alimenticia, que acompaña el mayor volumen de granos disponibles para molienda y exportación.
El rol del agro y los desafíos para 2026
El agro volvió a mostrarse como uno de los pilares del PBI argentino. Según series históricas del Indec, los años con buenas cosechas suelen explicar una parte sustancial de las variaciones del nivel de actividad, especialmente en la región pampeana.
Sin embargo, economistas advierten que, pese al rebote, persisten desafíos. Entre ellos se destacan la inflación elevada, la necesidad de consolidar la inversión en sectores no agroindustriales y la incertidumbre sobre la demanda global en un contexto de desaceleración de grandes economías.
También señalan que el crecimiento de 4,4% se compara contra una base afectada por la sequía, por lo que el desafío para 2026 será sostener la expansión sin depender exclusivamente del ciclo agrícola, promoviendo sectores como energía, economía del conocimiento y construcción.
Impacto en el empleo y en las economías regionales
El repunte de la actividad se reflejó de manera heterogénea en el mercado de trabajo. En las zonas agrícolas se observó una mejora en la contratación de mano de obra temporaria y un incremento de la logística asociada a la cosecha y el transporte.
En cambio, ramas ligadas al consumo interno, como comercio minorista y algunos servicios urbanos, mostraron una recuperación más lenta, condicionada por el deterioro del poder adquisitivo y la prudencia de los hogares a la hora de gastar.
Las economías regionales vinculadas a producciones agrícolas e industriales asociadas también se vieron beneficiadas por el salto exportador. No obstante, productores reclaman previsibilidad cambiaria, acceso al crédito y reducción de costos logísticos para consolidar la tendencia.
Qué miran ahora los analistas
De cara a 2026, consultoras y bancos seguirán de cerca variables clave: el clima para la próxima campaña, la evolución del tipo de cambio real, el programa fiscal del Gobierno y las señales que envíen los socios comerciales de la Argentina.
Para que el crecimiento se vuelva sostenible, especialistas remarcan la importancia de diversificar la matriz productiva y mejorar la competitividad general de la economía, con foco en infraestructura, reglas claras y estabilidad macroeconómica.




Comentarios