La deuda global trepa a US$348 billones y alerta a los mercados

El endeudamiento mundial volvió a encender las alarmas de analistas y organismos internacionales al alcanzar un nuevo récord, con fuerte presión sobre los mercados emergentes y el costo del financiamiento.

La deuda global trepa a US$348 billones y alerta a los mercados.

La deuda global escaló a unos US$348 billones en 2025, según estimaciones de organismos multilaterales y bancos de inversión. El volumen refleja el fuerte aumento del financiamiento tomado por gobiernos, empresas y hogares tras la pandemia, la suba de tasas y los mayores gastos en defensa y tecnología.

En ese escenario, los mercados emergentes afrontan este año vencimientos por alrededor de US$9 billones, lo que obliga a muchos países a seguir recurriendo al mercado internacional de capitales pese al encarecimiento del crédito.

Economistas advierten que el peso de los intereses puede desplazar recursos clave destinados a salud, educación e infraestructura, especialmente en economías de ingresos medios como la argentina.

Carry trade y tasas altas: el rol de los inversores

En este contexto, gana protagonismo el llamado carry trade, la estrategia por la cual inversores se endeudan en monedas de bajo costo financiero para colocar esos fondos en activos que pagan tasas más elevadas. Con tipos de interés aún altos en Estados Unidos y Europa, la búsqueda de rendimientos empuja capitales hacia bonos soberanos y corporativos de países emergentes.

El flujo de capitales, sin embargo, es altamente volátil: un cambio en las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal o un sobresalto geopolítico puede gatillar salidas bruscas y complicar las refinanciaciones.

Para la región y para la Argentina, el desafío pasa por alargar plazos, bajar el costo del financiamiento y reducir la dependencia de capitales de corto plazo que ingresan solo en busca de diferenciales de tasa.

IA, gasto militar y nuevo apalancamiento

Otro elemento que preocupa a los reguladores es el crecimiento del apalancamiento vinculado a la inteligencia artificial (IA). Grandes tecnológicas y fondos de inversión están tomando deuda para financiar centros de datos, desarrollo de chips y adquisiciones estratégicas, apostando a retornos futuros que aún son inciertos.

En paralelo, Europa y otras potencias incrementaron de forma sostenida su gasto en defensa ante las tensiones geopolíticas y la guerra en Ucrania. Parte de ese esfuerzo se financia también con mayores emisiones de deuda soberana, lo que suma presión a un sistema financiero ya cargado.

El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial vienen advirtiendo que la combinación de deuda récord, tasas elevadas y bajo crecimiento aumenta el riesgo de episodios de estrés financiero, sobre todo en países con historiales de crisis recurrentes.

Qué miran los analistas de cara a 2025 y 2026

Entre las variables clave, los analistas señalan:

  • La velocidad a la que los bancos centrales recortan tasas.
  • La capacidad de los países emergentes para rolloverear sus vencimientos.
  • El impacto de la IA en la productividad real de la economía.
  • La evolución del gasto militar y los conflictos abiertos.

Para las economías en desarrollo, la prioridad es ordenar las cuentas públicas, mejorar la calidad del gasto y fortalecer los marcos regulatorios para evitar crisis de deuda que puedan repercutir en el empleo y el nivel de actividad.

“El mundo convive con niveles de deuda que antes solo se veían en tiempos de guerra. La diferencia es que hoy el ajuste no puede recaer exclusivamente en las próximas generaciones”, señalan desde una consultora internacional con presencia en la región.

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