La actividad de la construcción volvió a mostrar números positivos al inicio de 2026, pero el avance fue menor al esperado y encendió luces de alerta sobre la fuerza de la recuperación.

Un crecimiento que empieza a perder fuerza
De acuerdo al último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el indicador sintético de la actividad de la construcción registró en enero una suba de 1,2% interanual. Se trata de un dato positivo, aunque refleja una clara moderación del rebote que venía mostrando el sector en los últimos meses.
En la comparación contra diciembre, la serie desestacionalizada prácticamente no mostró variación significativa, lo que sugiere que el impulso de la recuperación se está agotando. Para los analistas, el dato confirma que el sector entra en una fase más estable, pero todavía frágil, condicionada por el costo del financiamiento y la dinámica de la obra pública.
La construcción es una de las ramas que rápidamente siente los cambios del ciclo económico. En 2025 había empezado a traccionar con fuerza por el empuje de algunos proyectos privados, la recomposición parcial de salarios en blanco y la continuidad de obras de infraestructura, pero el arranque de 2026 muestra un escenario menos dinámico.
¿Qué explica la desaceleración del sector?
Entre los factores que influyen en este comportamiento aparecen la suba de costos de los materiales, la actualización de tarifas de servicios y un mercado inmobiliario que todavía se mueve con cautela. La combinación de inflación, tasas de interés elevadas y menor poder adquisitivo limita la capacidad de las familias para encarar refacciones o proyectos de vivienda nueva.
En paralelo, el ritmo de la obra pública se sostiene, pero sin grandes anuncios de expansión. Muchos emprendimientos de infraestructura continúan en marcha, aunque las licitaciones nuevas se dosifican en función del ordenamiento de las cuentas fiscales. Esa prudencia fiscal repercute directamente en el volumen global de actividad del sector.
Para la industria, la clave será cómo evolucione la economía en los próximos meses. Una mejora del crédito hipotecario y líneas de financiamiento para desarrolladores podrían impulsar nuevos proyectos, mientras que una mayor estabilidad cambiaria ayudaría a reducir la volatilidad de precios de insumos como hierro, cemento y terminaciones.
Impacto en empleo y perspectivas para 2026
El comportamiento de la construcción tiene un peso fuerte sobre el empleo registrado en el sector privado, ya que mueve una extensa cadena de oficios: albañiles, plomeros, electricistas, carpinteros, corralones y fabricantes de materiales, entre otros. Una desaceleración prolongada podría traducirse en menor creación de puestos de trabajo formales.
No obstante, en el mercado destacan que, pese al freno, no se observa un derrumbe de la actividad. Más bien, se trata de un rebote que evolucionó desde tasas altas de crecimiento hacia un escenario de meseta, en el que cada decisión de inversión se analiza con lupa.
Hacia adelante, la mirada está puesta en la evolución del dólar, la inflación y las expectativas de los desarrolladores. Si aparecen señales de estabilidad y mejora del ingreso real, la construcción podría recuperar algo de tracción en la segunda parte del año, aunque el punto de partida de 2026 muestra que el camino no será lineal.




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