La cúpula de la Confederación General del Trabajo (CGT) avanza en una estrategia doble: por un lado, busca disputar el relato oficial sobre la inflación y, por el otro, endurece su rechazo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional.

Según adelantaron fuentes sindicales, la Confederación General del Trabajo (CGT) prepara un índice propio de inflación con el objetivo de cuestionar la credibilidad de los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y ganar margen de presión en futuras negociaciones paritarias.
Un índice sindical para medir la pérdida salarial
La CGT trabaja en la construcción de una canasta de consumo basada en el gasto real de los trabajadores formales e informales. Con esa base, planea publicar un indicador mensual de precios que contraste con el del organismo estadístico nacional.
La iniciativa apunta a visibilizar la pérdida del poder adquisitivo que denuncian los gremios, que sostienen que los aumentos salariales vienen corriendo desde atrás a la inflación y que los datos oficiales no terminan de reflejar el impacto en alimentos, alquileres y servicios.
En la práctica, el índice sindical podría convertirse en una herramienta de presión tanto frente al Gobierno como ante las cámaras empresarias en el marco de las discusiones paritarias y los reclamos de reapertura de acuerdos.
Mayor confrontación por la reforma laboral
En paralelo, la CGT decidió endurecer su postura contra el proyecto de reforma laboral que impulsa el oficialismo. Los dirigentes sostienen que las modificaciones propuestas implican una pérdida de derechos adquiridos, facilitan despidos y fomentan formas de contratación más precarias.
En los despachos de la central obrera remarcan que no se quedarán “de brazos cruzados” si el oficialismo avanza en el Congreso. En ese escenario, no descartan una escalada en el plan de lucha con movilizaciones masivas e incluso nuevos paros generales, dependiendo de cómo se mueva el tablero legislativo.
Los gremios de servicios, transporte e industria son los que llevan la voz cantante en estas discusiones, advirtiendo que una flexibilización en las indemnizaciones y en los convenios colectivos podría impactar con fuerza en los trabajadores de todo el país.
Movimientos políticos y aliados en el Congreso
Mientras afina sus herramientas de presión, la CGT intensifica los contactos políticos con gobernadores, bloques legislativos y sectores de la oposición que ya manifestaron reparos frente a la reforma laboral. El objetivo es tejer una mayoría que frene los puntos más sensibles del proyecto.
En este marco, la dirigencia sindical busca volver a posicionarse como actor central en la disputa por el rumbo económico y social del país, en un escenario marcado por la inflación alta, la recesión y el deterioro del empleo formal.
Con el lanzamiento de un índice propio de precios y la promesa de no permanecer inmóvil ante el avance legislativo, la CGT deja claro que la tensión con el Gobierno está lejos de aflojar y que el frente laboral será uno de los ejes de conflicto en los próximos meses.



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