El vínculo entre el Gobierno nacional y la gestión de Maximiliano Pullaro atraviesa una fase de tensión silenciosa: los fondos, los créditos y los convenios se convirtieron en herramientas clave para ordenar la agenda política en Santa Fe y, en especial, en el Gran Rosario.

En la relación entre la Casa Rosada y Santa Fe, la firma de decretos, convenios y créditos se volvió una moneda de cambio permanente. El freno a los créditos internacionales destinados a los puertos del Gran Rosario funciona como señal política y como mensaje directo a la gestión de Maximiliano Pullaro, quien busca garantizar financiamiento para obras estratégicas.
Los puertos sobre el río Paraná son el corazón exportador del país y un frente clave para la provincia. Cada demora en la aprobación de líneas de crédito externas impacta en proyectos de infraestructura, dragado y modernización, y deja en evidencia hasta qué punto el poder de la lapicera puede condicionar las prioridades territoriales.
A esto se suma la negociación por la deuda que mantiene la Anses con Santa Fe, un reclamo de larga data que vuelve a la agenda cada vez que se discuten recursos previsionales y transferencias nacionales. El uso de esa deuda como ficha de negociación tensiona la relación y obliga a la provincia a combinar reclamo político con pragmatismo fiscal.
Pullaro, Javkin y el tablero hacia 2027
En paralelo a las pulseadas por fondos, empiezan a moverse las piezas del escenario local. En Rosario ya asoman los primeros debates de cara a las elecciones de intendente de 2027, con el nombre de Pablo Javkin nuevamente en el centro de la escena.
El actual intendente trabaja para sostener su presencia en la agenda pública y, según reconocen en el oficialismo provincial, cuenta con el aval político de Pullaro para mantener abierta la posibilidad de competir por un tercer mandato. La discusión jurídica sobre los límites a la reelección y las eventuales reformas electorales formarán parte del debate en los próximos meses.
En este escenario, la Casa Gris busca equilibrar dos frentes: por un lado, consolidar una relación institucional que garantice obras, seguridad y financiamiento; por el otro, ordenar el mapa político propio para llegar con volumen a 2027. El rol de Javkin en la ciudad es una pieza central de ese armado.
Mientras tanto, en Buenos Aires observan con atención la dinámica en el sur santafesino. El control de los puertos, la negociación previsional y la disputa por recursos se entrelazan con la construcción de poder local. Así, la lapicera no sólo firma decretos: también marca los tiempos y las condiciones de la política en Rosario y en toda la provincia.




Comentarios