El juicio en Santa Fe investiga a un pastor acusado de abuso sexual contra un joven que denunció tras años de silencio y manipulación.

En la ciudad de Santa Fe comenzó el juicio contra el pastor evangelista Guillermo Bravo, acusado de abuso sexual con acceso carnal contra un joven de su congregación. Los hechos ocurrieron entre 2018 y 2019. Según la denuncia, Bravo se aprovechó de su rol de guía espiritual en la Iglesia Tabernáculo de Adoración.
Los fiscales de la Unidad de Violencia de Género, Roberto Olcese y Vivian Galeano, pidieron que se lo declare culpable del delito agravado por su condición de ministro de culto. También solicitaron una condena de trece años de prisión.
El abogado defensor, Raúl Sartori, afirmó que la relación fue consentida y reclamó la absolución de su cliente. En cambio, la abogada del denunciante, Clara Vázquez, destacó las dificultades que enfrentó su asistido para hablar del tema. Según explicó, el joven demoró tres años en denunciar porque pensaba que nadie le creería por ser varón, mayor de edad y de contextura robusta.
Vázquez insistió en que Bravo lo manipuló y lo aisló de su entorno. Sostuvo además que el acusado aprovechó esa vulnerabilidad para cometer el abuso. Por el momento, el pastor enfrenta el juicio en libertad bajo medidas alternativas a la prisión preventiva.
Este caso se suma a otras denuncias recientes contra líderes religiosos. En julio, la Justicia detuvo al pastor Daniel Ponce, acusado de abusar de jóvenes en distintas provincias. Según el expediente, utilizaba viajes y actividades religiosas para acercarse a sus víctimas. Luego aseguraba que los abusos eran parte de un supuesto camino espiritual.
La organización Madres Víctimas de Trata acompaña a las víctimas y difunde nuevos testimonios. Desde que el caso salió a la luz, crecieron las denuncias de situaciones similares en varios puntos del país.



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