Tras siete años de lucha por sobrevivir a un ataque narco, un joven falleció en Barrancas, conmocionando a la comunidad.

En Barrancas, la violencia narco dejó cicatrices profundas. El 7 de noviembre de 2018, una madrugada tranquila se volvió mortal. Alrededor de las 2 de la mañana, dos hombres descendieron de un auto gris y dispararon contra una casilla precaria usada como quiosco.
En minutos, la lluvia de balas mató a Germán “El Alemán” Godoy y Damián “Gringo” Ferrer, oriundos de Carcarañá. Juan Andrés Barreiro, de 19 años, recibió tres disparos, uno en la cabeza, y quedó gravemente herido. Matías, amigo de Barreiro, logró escapar ileso.
Durante siete años, Barreiro permaneció postrado en cama y atravesó seis operaciones mientras luchaba por sobrevivir. Su salud se deterioró en los últimos días y falleció en Santa Fe a los 26 años, sumándose como un tercer fallecido indirecto del ataque. Los vecinos recuerdan la brutalidad de esa madrugada y señalan que la casilla funcionaba como punto de venta de estupefacientes, confirmado por el secuestro de un kilo de marihuana.
La investigación concluyó que se trató de un ajuste de cuentas. El objetivo principal de los sicarios era Godoy y Ferrer. A pesar de ello, nunca se logró identificar ni detener a los responsables, y el caso sigue siendo un misterio para la comunidad.
Los relatos de los vecinos describen cómo los atacantes disparaban de manera selectiva y sin piedad. Barreiro y Matías habían llegado al lugar para comprar marihuana. La comisaría cercana intervino tras el ataque, secuestró proyectiles y estupefacientes, y trasladó a Barreiro al Hospital Cullen. Allí permaneció con pronóstico reservado hasta su reciente fallecimiento.




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