El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, se refirió a las últimas mediciones del Indec sobre inflación y reconoció que muchos sienten que los precios suben más de lo que marcan las estadísticas oficiales, al tiempo que reclamó reforzar la confianza en los datos públicos.

En declaraciones públicas, Jorge Macri analizó el rol del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en la medición de la inflación y sostuvo que el organismo realiza actualmente un “buen testeo” de la suba de precios. El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires remarcó que, a su entender, no existen señales de manipulación en los índices oficiales.
“No siento que haya habido una manipulación”, aseguró el mandatario porteño, al ser consultado sobre la credibilidad de las cifras que difunde el Indec. Sus dichos se producen en medio de un clima social marcado por la pérdida del poder adquisitivo y la desconfianza histórica en los indicadores económicos del Estado.
Macri destacó que, pese a las dudas que puedan surgir, la existencia de un organismo estadístico sólido es clave para cualquier política económica. “La confianza es imprescindible”, enfatizó, al señalar que la calidad de los datos oficiales condiciona tanto las decisiones del gobierno como las de empresas, sindicatos y consumidores.
La brecha entre los índices y el bolsillo
El jefe de Gobierno reconoció, sin embargo, que existe una distancia entre lo que muestran los informes técnicos y lo que vive la población. “La gente percibe subas de precios por encima de la inflación, y que la guita no le alcanza”, admitió. Esa percepción se refleja a diario en el consumo, las paritarias y la tensión social.
En los últimos años, la Argentina atravesó una de las etapas inflacionarias más intensas de su historia reciente, con el consecuente deterioro del salario real y de las jubilaciones. Incluso en meses donde el índice general muestra cierta desaceleración, muchos hogares siguen sintiendo aumentos fuertes en rubros sensibles como alimentos, alquileres, transporte y servicios.
Especialistas en consumo señalan que la inflación que percibe la ciudadanía suele estar condicionada por los productos que compra con mayor frecuencia. Por eso, si los bienes básicos suben más rápido que el promedio general, aparece la idea de que la inflación “real” es más alta que la que publica el Indec, aun cuando la metodología esté correctamente aplicada.
El papel del Indec en un contexto de crisis
Macri remarcó que un Indec profesional y transparente es fundamental para recomponer la credibilidad institucional. Durante la década pasada, el organismo fue objeto de fuertes críticas por supuestas intervenciones políticas en la medición del Índice de Precios al Consumidor y otros indicadores clave, lo que dejó una huella de desconfianza en buena parte de la sociedad.
Hoy, distintos economistas y centros de estudio comparan los datos oficiales con mediciones privadas y provinciales. En los últimos años, esas series mostraron una mayor convergencia, lo que contribuyó gradualmente a recomponer la imagen del organismo estadístico. De todos modos, la percepción social sigue atada a la realidad cotidiana de bolsillos muy ajustados.
En ese contexto, los dichos de Jorge Macri buscan respaldar la labor del Indec sin desconocer el malestar generalizado. Para el jefe de Gobierno, contar con estadísticas confiables es un requisito para trazar acuerdos de precios, discutir salarios y diseñar políticas sociales que apunten a los sectores más afectados por la crisis.
Mientras tanto, el debate público sobre cuánto suben realmente los precios y si la inflación empezó o no a aflojar seguirá en el centro de la escena, atravesando tanto la discusión económica como la política y el día a día de los argentinos.



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