Jardines de infantes de Rosario fusionan salas por la baja natalidad

En Rosario, cada vez más jardines de infantes reordenan su estructura interna y fusionan salas para sostener su funcionamiento diario en un contexto marcado por la baja natalidad y la pérdida de matrícula.

Menos nacimientos y más presión sobre los jardines

La baja de natalidad en Rosario es uno de los factores centrales que explican la fusión de salas en numerosos jardines de infantes. Con menos chicos en edad inicial, muchas instituciones ven caer sus matrículas y se ven obligadas a reorganizar grupos para mantener la viabilidad económica.

Directivos de jardines habilitados señalan que, a la menor cantidad de nacimientos, se suma una situación económica muy ajustada para las familias, que priorizan otros gastos o postergan la escolarización temprana. En algunos casos, padres y madres optan por que los chicos permanezcan más tiempo en casa o al cuidado de familiares.

Esta combinación de factores impacta sobre todo en instituciones pequeñas o de gestión privada, que dependen del pago mensual de las cuotas para sostener salarios, alquileres y servicios básicos.

Competencia desleal y jardines no habilitados

Otro punto que preocupa a los referentes del sector es la proliferación de espacios no habilitados que funcionan como jardines o guarderías sin cumplir las normas exigidas por el Ministerio de Educación y las autoridades locales.

Estos lugares suelen ofrecer cuotas más bajas, pero sin la misma formación docente, infraestructura adecuada ni controles de seguridad. Desde los jardines formales describen esta situación como una competencia desleal que profundiza la caída de matrícula y, a la vez, pone en riesgo la calidad educativa y el cuidado de los niños.

Las entidades que nuclean a las instituciones habilitadas reclaman mayores controles, campañas de información para las familias y reglas claras que distingan entre propuestas pedagógicas reguladas y simples espacios de cuidado.

Salas maternales y nuevas propuestas para sostener la matrícula

Frente a este escenario, varios jardines de infantes de Rosario empezaron a ampliar su oferta y a sumar salas maternales para bebés de menor edad. La intención es acompañar la demanda de familias que necesitan cuidado desde los primeros meses de vida, en muchos casos por jornadas laborales extensas.

La incorporación de salas maternales implica adaptar espacios, capacitar al personal y cumplir requisitos específicos de higiene y seguridad, pero también abre una vía para diversificar ingresos y fortalecer el vínculo con las familias desde etapas tempranas.

Al mismo tiempo, algunas instituciones trabajan en propuestas pedagógicas más flexibles, horarios extendidos y talleres complementarios —como arte, juego libre o educación emocional— para hacer más atractiva la experiencia educativa sin perder de vista la contención afectiva.

Aunque la fusión de salas permite sostener la actividad en el corto plazo, los jardines advierten que será clave que las políticas públicas de primera infancia acompañen el proceso, con financiamiento, controles y planificación a largo plazo para garantizar el derecho a la educación inicial en la ciudad.

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