Israel mata a un jefe iraní clave en el estrecho de Ormuz

En plena escalada en Oriente Próximo, Israel anunció la muerte de un alto mando de la Guardia Revolucionaria iraní al que acusa de haber ordenado el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, mientras Donald Trump presiona públicamente a Teherán para negociar un acuerdo “antes de que sea demasiado tarde”.

El Gobierno de Israel confirmó un nuevo magnicidio en territorio de Oriente Próximo. El objetivo fue Alireza Tangsiri, jefe de las fuerzas navales de la Guardia Revolucionaria iraní, a quien responsabiliza directamente por el cierre del estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más sensibles para el comercio mundial de petróleo.

El ataque se produjo en un escenario ya recargado por la guerra en la región y las presiones internacionales para avanzar hacia un alto el fuego. Según la versión israelí, el bombardeo fue parte de una ofensiva dirigida contra mandos de la Guardia Revolucionaria que habrían impulsado una estrategia de bloqueo en Ormuz como respuesta a la ofensiva militar israelí.

En paralelo, desde Estados Unidos, el ex presidente Donald Trump volvió a intervenir en el tablero diplomático. En declaraciones realizadas este jueves, aseguró que Irán está “suplicando” un acuerdo para poner fin a la guerra en Oriente Próximo, aunque al mismo tiempo rechazó las condiciones planteadas por Teherán, a las que calificó de “maximalistas”.

Netanyahu refuerza la sintonía con Washington

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aprovechó el anuncio del bombardeo contra Tangsiri para remarcar la “coordinación” y los “objetivos conjuntos” que mantiene con Washington en este conflicto. Sus palabras llegaron en un momento en que, según distintas versiones, en Jerusalén existe temor a que Trump impulse por su cuenta un alto el fuego que el gobierno israelí no desea en estas condiciones.

La muerte de Tangsiri se suma a una serie de acciones selectivas que Israel viene realizando contra mandos de la Guardia Revolucionaria y de grupos armados aliados de Irán. Estos ataques buscan debilitar la capacidad militar y de presión de Teherán en los distintos frentes abiertos de la región.

El estrecho de Ormuz es un punto neurálgico: por allí circula una parte significativa del petróleo que se exporta desde Oriente Medio hacia el resto del mundo. Cualquier cierre o restricción en esa vía marítima genera preocupación inmediata en los mercados energéticos y aumenta el riesgo de una escalada mayor entre potencias regionales y globales.

Entre llamados al diálogo, acusaciones cruzadas y nuevos muertos, la situación en Oriente Próximo se mantiene en un equilibrio frágil. Los movimientos de Israel, las respuestas de Irán y las presiones de Estados Unidos configuran un escenario en el que cada decisión militar o diplomática puede alterar rápidamente el curso del conflicto.

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