La sospecha de información privilegiada envuelve la salida de más de 1000 argentinos de Ueno Bank antes de ejecutarse el corralito sobre la entidad. Las autoridades financieras supervisan los giros sospechosos dirigidos hacia el Banco Nación durante las horas previas a la resolución.
El Banco Central del Paraguay ordenó el 2 de noviembre de 2026 la intervención de Ueno Bank tras detectar que sus índices de solvencia cayeron por debajo del 50% del mínimo legal. Diversas denuncias públicas indicaron que más de un millar de argentinos retiró su dinero de la entidad financiera antes de que se conociera la medida oficial. Los depositantes trasladaron los fondos hacia el Banco Nación de Argentina y evitaron así las restricciones impuestas a los ahorristas locales.
La filtración informativa generó sospechas sobre el uso de datos reservados entre círculos de poder de Paraguay y Argentina. El episodio también vinculó los hechos con las gestiones de la embajada argentina respecto de los recursos de la Entidad Binacional Yacyretá. Por consiguiente, la situación despertó interrogantes sobre una presunta maniobra que involucraría al ministro de Economía, Luis Caputo, y al embajador Guillermo Nielsen.
Garantías bancarias y procesos de devolución
Los interventores estatales asumieron el control patrimonial con el objetivo de proteger los activos disponibles y organizar la restitución de los capitales a los damnificados. La normativa vigente en el vecino país establece una cobertura legal máxima de hasta 228,3 millones de guaraníes por cada depositante afectado. No obstante, las autoridades judiciales aún deben corroborar documentalmente la veracidad de los retiros masivos y el posible flujo de capitales transfronterizos.