Un delincuente armado irrumpió en una heladería de Fisherton con un casco puesto y amenazó a una empleada, en un nuevo episodio de violencia que vuelve a poner el foco en la inseguridad en los barrios de Rosario.

El hecho quedó registrado por las cámaras de seguridad
El intento de robo ocurrió en una heladería ubicada en la esquina de Juan José Paso y Donado, en el barrio Fisherton de Rosario. Toda la secuencia del asalto quedó grabada por las cámaras del local, que registraron el momento en el que el ladrón entra armado, con casco puesto, y se dirige directamente hacia el sector de atención al público.
En las imágenes se observa cómo el delincuente apunta con el arma y amenaza a una empleada, generando momentos de fuerte tensión. La trabajadora, visiblemente asustada, intenta mantener la calma mientras el asaltante le exige dinero. Según relató el dueño del comercio, la rápida reacción del personal y la presencia de otros clientes habrían contribuido a que el hecho no pasara a mayores.
Si bien el ladrón actuó con el rostro cubierto por el casco para dificultar su identificación, las filmaciones aportan detalles sobre su vestimenta, su contextura física y la forma en que se movió dentro del negocio. Ese material ya fue puesto a disposición de las autoridades para colaborar con la investigación y tratar de dar con el responsable.
Un comercio castigado por la inseguridad
El dueño de la heladería aseguró que no se trata de un episodio aislado. Según explicó, el local y la zona de Fisherton vienen padeciendo decenas de hechos de inseguridad en los últimos tiempos, entre robos consumados, intentos de asalto y situaciones de violencia en la vía pública.
El comerciante describió un escenario de extrema vulnerabilidad para quienes trabajan y viven en el barrio. Señaló que, a pesar de haber reforzado medidas como cámaras de videovigilancia, rejas y otros recursos de seguridad privada, los delincuentes siguen atacando con armas de fuego y a plena luz del día, incluso cuando hay clientes presentes.
En ese marco, reclamó una mayor presencia policial y controles constantes en el sector de Juan José Paso y Donado, así como en las arterias cercanas por donde suelen fugarse los delincuentes tras cometer los hechos. También remarcó que muchos comerciantes de la zona se sienten desamparados y que el miedo ya forma parte de la rutina diaria.
El caso se suma a una larga lista de episodios que afectan a comercios de distintos rubros en Rosario y reaviva el debate sobre las políticas de seguridad, la prevención del delito y las condiciones laborales de quienes deben enfrentar estas situaciones en sus lugares de trabajo.





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