La inflación volvió a arrancar el mes con fuerza: los aumentos en transporte, tarifas de energía y el repunte de la carne ya recalentaron los precios de marzo, mientras las consultoras proyectan un Índice de Precios al Consumidor (IPC) en torno al 3% y miran de reojo el impacto de la guerra en Medio Oriente.

Los primeros relevamientos privados marcaron que la inflación de la primera semana de marzo llegó impulsada por una combinación de factores estacionales y decisiones oficiales. El ajuste en el transporte público y en las tarifas de electricidad y gas se sumó a la recuperación de precios en el rubro carnes, que venía más retrasado frente al resto de los alimentos.
De esta manera, distintas consultoras económicas proyectan que el IPC de marzo podría ubicarse cerca del 3% mensual, en un contexto donde la inflación de alimentos muestra una inercia que no se veía desde hace casi dos años. El fenómeno preocupa porque golpea con fuerza el bolsillo de los sectores de ingresos fijos y complica la planificación de empresas y comercios.
Tarifas, transporte y carne: el combo que empuja los precios
El aumento de los servicios regulados tuvo un rol clave en el arranque del mes. Los ajustes en transporte público, luz y gas se trasladan casi de manera inmediata al costo de vida, ya sea de forma directa en las boletas de los hogares o de manera indirecta en los costos que enfrentan las empresas de bienes y servicios.
En paralelo, la carne vacuna volvió a ganar protagonismo en las góndolas. Tras varios meses de relativa calma, distintos cortes empezaron a recomponer valores, presionando al rubro alimentos. En Argentina, donde la carne tiene un peso relevante en la canasta, cualquier salto en este producto se siente rápido en el índice general.
Los analistas señalan que el mercado de hacienda venía de precios atrasados respecto de la inflación general y que el movimiento actual es, en parte, una corrección de ese retraso. Sin embargo, advierten que, si los salarios no acompañan, se profundiza la pérdida de poder adquisitivo de los hogares.
Guerra en Medio Oriente e incertidumbre internacional
A la dinámica interna se suma un factor externo que mantiene en alerta a los mercados: la guerra en Medio Oriente. El conflicto generó subas en el precio internacional del petróleo y otros insumos clave, lo que aumenta la presión sobre los costos de logística y producción a nivel mundial.
Para una economía como la argentina, que depende de las importaciones de energía en determinados períodos del año, un escenario de crudo más caro implica mayores tensiones en la cuenta externa y en los precios domésticos. Las consultoras ya contemplan este riesgo en sus proyecciones para los próximos meses.
Además, la volatilidad global alimenta la búsqueda de activos de refugio y movimientos en el tipo de cambio, otro canal por el cual pueden filtrarse presiones inflacionarias hacia la economía local, en particular en bienes importados y en productos que forman parte de cadenas globales.
Qué miran las consultoras para el resto de marzo
Con una primera semana caliente, las consultoras esperan que el ritmo de aumentos pueda moderarse algo en la segunda mitad del mes, aunque admiten que la inercia inflacionaria sigue siendo muy elevada. El seguimiento semanal de alimentos, bebidas y productos de limpieza será clave para confirmar o corregir las proyecciones.
También será determinante el impacto pleno de las nuevas tarifas de servicios y de los combustibles, así como la reacción de los salarios y paritarias. Si no hay una recomposición de ingresos en línea con los aumentos, se espera una mayor caída del consumo masivo, algo que ya se observa en supermercados y almacenes.
En este contexto, los economistas remarcan la importancia de contar con señales claras de política económica y un ancla creíble para las expectativas. Sin eso, la inflación de marzo podría convertirse en un nuevo piso elevado para los próximos meses, dificultando cualquier intento de estabilización sostenida.



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