Imputaron a una mujer por sostener durante décadas la explotación doméstica de una víctima en barrio Martin.

Una investigación reciente expuso un caso de explotación doméstica que comenzó en 2003 y se extendió durante más de dos décadas. La víctima, una adolescente de 14 años oriunda de Tres Bocas, llegó a Rosario tras una promesa de estudio y una vida mejor.
Sin embargo, la familia que la recibió anuló ese compromiso y la obligó a cumplir múltiples tareas domésticas sin pago ni acceso a educación. Además, la joven quedó aislada de su entorno y permaneció siempre bajo control, primero de una mujer cercana a su familia y luego de la madre de la imputada.
Con el tiempo, la situación se agravó porque la víctima aumentó su carga laboral y asumió nuevas responsabilidades. Asimismo, enfrentó una vigilancia constante y perdió cualquier posibilidad de desarrollarse fuera de la vivienda.
La captación ocurrió en un contexto de vulnerabilidad extrema, ya que la adolescente había quedado a cargo de una madre con escasos recursos y múltiples hijos. Por ese motivo, la mujer aceptó la propuesta sin comprender el contenido del documento que firmó en una escribanía. A lo largo de los años, la víctima realizó tareas de limpieza, cocina, compras y cuidado personal, siempre a cambio de alojamiento y comida.
La continuidad del sometimiento se mantuvo incluso cuando la imputada se mudó a Estados Unidos. Desde allí instaló cámaras, entregó un celular y supervisó cada movimiento.
Además, reforzó la carga laboral cuando su madre empezó a tener problemas de salud. La Fiscalía considera que la imputada sostuvo la explotación y garantizó la permanencia de la víctima dentro del domicilio mediante control directo y beneficios personales. Por ese motivo, solicitó su detención y un proceso de extradición, aunque la Justicia impuso medidas alternativas mientras avanza la causa.




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