El líder camionero volvió a la escena pública con una dura defensa del último paro general y dejó abierta la posibilidad de nuevas medidas si no hay respuesta del Gobierno a los reclamos sindicales.

Moyano volvió al centro de la escena sindical
Tras un largo tiempo de bajo perfil, Hugo Moyano reapareció públicamente y defendió con énfasis el paro general del 19 de febrero, convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) contra el rumbo económico y laboral del Gobierno nacional. Para el histórico dirigente camionero, la medida de fuerza fue “contundente” y dejó expuesto el malestar de amplios sectores de trabajadores.
En sus declaraciones, Moyano subrayó que la adhesión al paro fue masiva, tanto en el transporte como en servicios clave, y apuntó a la política económica oficial, a la que responsabilizó por la pérdida del poder adquisitivo, la caída del empleo registrado y el avance de la informalidad.
Advertencia por nuevas medidas de fuerza
El dirigente sindical advirtió que, si no hay respuestas concretas a las demandas laborales y sociales, podrían profundizarse las protestas en los próximos meses. Entre los reclamos centrales aparecen la actualización de salarios frente a la inflación, la defensa de los convenios colectivos y el rechazo a eventuales reformas laborales que impliquen una flexibilización de las condiciones de trabajo.
Moyano insistió en que la prioridad debe ser “proteger el salario y el empleo” y cuestionó las políticas de ajuste que, según su visión, impactan directamente sobre los sectores más vulnerables. También remarcó el rol de los gremios como herramienta de defensa ante los cambios que impulsa el oficialismo.
Contexto político y sindical del conflicto
El paro general del 19 de febrero pasado se inscribe en un clima de tensión creciente entre el Gobierno y las centrales obreras. La CGT y otros espacios sindicales vienen cuestionando la orientación del programa económico, marcado por la recesión, la caída del consumo y el freno de la actividad industrial.
En este escenario, la figura de Hugo Moyano vuelve a cobrar relevancia. El líder camionero, de larga trayectoria en el movimiento obrero, busca reposicionarse como una de las voces más críticas frente a las reformas que afecten derechos laborales históricos. Su aparición refuerza el ala más dura del sindicalismo, que impulsa una estrategia de confrontación si no se abren instancias de diálogo.
Desde el Gobierno, en tanto, se insiste en la necesidad de “modernizar” el mercado de trabajo para promover inversiones y crear empleo privado, postura que choca de frente con la mirada de gremios como Camioneros. El resultado de esta puja definirá el nivel de conflictividad social en los próximos meses.
Mientras tanto, la CGT evalúa nuevas acciones coordinadas y no descarta más paros generales o movilizaciones masivas, en función de cómo avancen las negociaciones con las autoridades nacionales y del impacto de las medidas económicas sobre los trabajadores.



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