Una de las celebraciones populares más convocantes de la región se afianza año tras año gracias al trabajo sostenido de sus instituciones. Lydia Del Grosso, presidenta de la Asociación de Colectividades Extranjeras de Rosario y referente histórica del evento, repasó los orígenes, los desafíos logísticos y las novedades que traerá la próxima edición de este clásico de la ciudad.
La historia institucional del evento se remonta a 1988, año en el que Del Grosso se sumó a la comisión directiva. En sus inicios, la propuesta era marcadamente austera: apenas 19 colectividades se reunían durante cuatro jornadas para compartir bailes típicos y platos tradicionales.
Con el paso de los años, el crecimiento fue exponencial hasta consolidarse como el festejo popular al aire libre más grande de la Argentina. En la actualidad, la asociación nuclea a cerca de 60 colectividades formalmente constituidas, generando un profundo sentido de pertenencia en el público rosarino, que participa activamente de la memoria colectiva y la diversidad cultural de la ciudad.
Identidad y debate sobre la sede: por qué el Parque a la Bandera es innegociable
Uno de los ejes centrales abordados por la dirigente fue el relevo generacional, destacando la incorporación activa de jóvenes y nietos de inmigrantes en los cuerpos de baile, la logística de las carpas y la comisión directiva.
Asimismo, ante las recurrentes propuestas de mudar el encuentro a otros predios —como el Parque del Patio o el Parque Independencia—, Del Grosso defendió de manera enfática la permanencia en el Parque Nacional a la Bandera. La ubicación frente al río Paraná y al pie del Monumento posee un valor simbólico e histórico único, ya que evoca el puerto por el que ingresaron los primeros inmigrantes que poblaron la región. A esto se suma la ventaja de contar con infraestructura soterrada definitiva para la provisión de agua, desagües y energía de alta capacidad, vital para abastecer a más de 50 carpas gastronómicas.
Organización, seguridad bromatológica y nuevas incorporaciones
El modelo de financiamiento cooperativo entre la Municipalidad de Rosario y la Asociación permite mantener la gratuidad en el ingreso al predio y cuidar los precios en el circuito gastronómico. Además, ante posibles contingencias climáticas asociadas al fenómeno de "El Niño", el esquema oficial contempla la posibilidad de extender el evento una o dos jornadas adicionales para compensar noches suspendidas por lluvia.
De cara a la 42ª edición, se confirmó el debut de la colectividad de Lituania con stand y cuerpo de baile propio, así como el esperado regreso de la carpa de Haití. Desde la organización recordaron que la participación no es improvisada: las instituciones deben contar con personería jurídica en la provincia de Santa Fe, aval diplomático de sus embajadas o consulados y un mínimo de tres años de trayectoria cultural ininterrumpida.
En el plano sanitario, se subrayó la rigurosidad de los controles a cargo del Instituto del Alimento municipal, exigiendo que todos los voluntarios y cocineros cuenten con el carné obligatorio de manipulador de alimentos. Finalmente, la referente dejó atrás los mitos urbanos —como las graciosas leyendas del "pulpo atado a una soga en el río" o la supuesta "maldición gitana" vinculada a las tormentas de noviembre— para invitar a toda la comunidad a disfrutar de diez días de convivencia, identidad y trabajo comunitario.