Hallan fósiles de megafauna de más de 10 mil años en Capitán Bermúdez

Un hallazgo en las barrancas del Paraná, a pocos kilómetros de Rosario, abre una nueva ventana para entender cómo era la región hace más de diez mil años y qué especies habitaron estas tierras antes de extinguirse.

El 3 de agosto de 2025, las barrancas del río Paraná en Capitán Bermúdez, a unos 15 kilómetros de Rosario, se convirtieron en escenario de un descubrimiento científico destacado: restos fósiles de megafauna extinguida con una antigüedad estimada superior a los 10 mil años.

El hallazgo estuvo a cargo del antropólogo Andrés Gil, quien trabajó junto a un pequeño equipo en un sector inestable de barranca, donde la erosión constante deja al descubierto capas de sedimentos que funcionan como archivo natural del pasado de la región.

Entre los materiales recuperados se destaca un fémur de 53 centímetros de largo, articulado con una cadera y dos vértebras. El buen estado de conservación permite a los especialistas suponer que se trata de un ejemplar de gran porte, propio de la llamada megafauna sudamericana, que habitó la llanura pampeana y el litoral hacia el final de la última glaciación.

Un rompecabezas del pasado en la ribera santafesina

Por el momento, aún no se ha podido determinar con precisión a qué especie pertenecen los restos. Para avanzar en la identificación, será necesario realizar estudios comparativos con colecciones fósiles ya registradas y análisis en laboratorio, que podrían incluir tomografías y dataciones más exactas.

En la región del Paraná medio es frecuente el registro de grandes mamíferos extintos, como gliptodontes, perezosos gigantes y mastodontes, que convivieron con los primeros pobladores humanos del actual territorio argentino. Hallazgos como el de Capitán Bermúdez permiten reconstruir cómo era el ambiente, qué comían estos animales y cómo se distribuían los ecosistemas hace miles de años.

La zona de barrancas del cordón industrial del Gran Rosario es considerada un área de alto interés paleontológico. Los especialistas advierten que la combinación de erosión natural, obras de infraestructura y actividades recreativas puede exponer y, al mismo tiempo, dañar materiales de enorme valor científico si no se actúa con protocolos claros.

Importancia científica y pedidos de protección

Desde el ámbito académico señalan que cada nuevo hallazgo suma piezas a un rompecabezas mayor: la historia ambiental y biológica del litoral santafesino. Con estos fósiles se pueden estudiar cambios climáticos, variaciones en el nivel del río y transformaciones en la fauna que precedieron al paisaje actual.

Investigadores consultados remarcan la necesidad de fortalecer la preservación de los sitios con potencial paleontológico, mediante articulación entre municipios, provincia y universidades. El objetivo es evitar saqueos, roturas accidentales y la pérdida de información que muchas veces es irrecuperable.

En paralelo, se analiza la posibilidad de que, una vez concluidos los estudios, parte de los restos puedan ser exhibidos en museos de la región, para que la ciudadanía tome dimensión de la riqueza patrimonial que guarda el subsuelo santafesino y el rol clave del Paraná como corredor natural de biodiversidad a lo largo de milenios.

Mientras avanzan los trabajos de laboratorio, el equipo que lidera Gil continuará monitoreando el sector de barrancas donde se produjo el hallazgo, ante la posibilidad de que futuras erosiones dejen al descubierto nuevos fragmentos óseos u otros indicios de la megafauna que habitó la región antes de su extinción.

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