Hallan en la Patagonia una flor fósil de 101 millones de años

Un equipo científico identificó en la Patagonia argentina una diminuta flor fósil que aporta nuevas pistas sobre cómo se originaron y expandieron las plantas con flores en el hemisferio sur.

La flor fósil, de entre 6 y 9 milímetros de diámetro, fue hallada en sedimentos cretácicos de la Patagonia y se estima que tiene unos 101 millones de años. El descubrimiento se suma a un conjunto muy reducido de registros florales tan antiguos en Sudamérica y refuerza la importancia de la región para reconstruir la historia evolutiva de las angiospermas.

Según los primeros estudios, se trataría de una flor diminuta pero bien conservada, en la que pueden distinguirse estructuras clave como pétalos, sépalos y la zona reproductiva. Este nivel de detalle permite a los investigadores comparar el ejemplar con grupos actuales y con otros fósiles hallados en distintas partes del mundo.

Una pieza clave para entender el origen de las plantas con flores

Las plantas con flores, o angiospermas, se diversificaron de manera explosiva durante el Cretácico, hace entre 145 y 66 millones de años. Sin embargo, los registros fósiles bien preservados de ese período siguen siendo escasos, sobre todo en el hemisferio sur. Cada nuevo hallazgo permite ajustar los modelos sobre cómo y cuándo se dio esa expansión.

La Patagonia ha demostrado ser un verdadero laboratorio a cielo abierto para la paleontología. En las últimas décadas se encontraron allí dinosaurios gigantes, mamíferos primitivos, restos de bosques fósiles y ahora, además, una de las flores más antiguas registradas en Sudamérica. Este tipo de descubrimientos ayuda a reconstruir cómo era el paisaje y el clima en esa región cuando el supercontinente Gondwana comenzaba a fragmentarse.

De acuerdo con especialistas consultados por universidades nacionales, la flor habría crecido en un ambiente cálido y húmedo, posiblemente vinculado a cursos de agua o zonas pantanosas. Las finas capas de sedimentos habrían favorecido su preservación, permitiendo que sus estructuras quedaran impresionadas en la roca.

Impacto científico y valor para futuras investigaciones

El hallazgo no sólo amplía el registro fósil de la región, sino que también ofrece datos para revisar la distribución geográfica temprana de las plantas con flores. Comparar este ejemplar con fósiles de África, Oceanía y otras zonas de América del Sur permitirá entender mejor cómo se conectaban los ecosistemas antes de la apertura definitiva del océano Atlántico sur.

Los investigadores esperan que el estudio detallado de la flor, mediante microscopía y técnicas de reconstrucción digital, aporte información sobre la estructura de su polen y su forma de reproducción. Esos datos resultan clave para inferir qué insectos u otros organismos podrían haber intervenido en la polinización, en un mundo todavía dominado por los dinosaurios.

En la comunidad científica regional destacan que este tipo de descubrimientos suele derivar en trabajos colaborativos entre equipos de Argentina, Chile y otros países. La meta es establecer una cronología más precisa de la aparición de distintos grupos de angiospermas y su posterior adaptación a climas muy diversos, desde selvas húmedas hasta ambientes más áridos.

Para la divulgación científica local, contar con un registro fósil de esta antigüedad en Patagonia representa también una oportunidad pedagógica. Museos y centros educativos podrán incorporar el hallazgo en sus muestras y talleres, acercando al público general la idea de que la flora actual es heredera de una larga historia evolutiva que dejó huellas en las rocas del sur argentino.

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