El proceso de compra de caños para el gasoducto Néstor Kirchner volvió a encender la polémica en la industria metalúrgica: el Gobierno adjudicó el contrato a una firma india y dejó afuera a Techint, pese a que el grupo igualó la oferta sobre el cierre, pero fuera de plazo.

Imagen: Clarín
La licitación que dejó afuera a Techint
La compra de caños para la próxima etapa del gasoducto Néstor Kirchner tuvo un desenlace inesperado para el sector. La estatal encargada del proyecto adjudicó el contrato a la compañía india Welspun, tras una competencia directa con SIAT Tenaris, la planta que el grupo Techint tiene en Valentín Alsina.
Según trascendió en ámbitos oficiales y empresariales, Tenaris consiguió igualar el precio ofrecido por Welspun, pero lo hizo cuando el proceso de evaluación ya había concluido y la adjudicación estaba definida. Esa demora, aunque mínima en términos de tiempo, resultó determinante para el resultado final de la licitación.
Desde el Gobierno argumentan que el criterio aplicado fue estrictamente técnico y que debían respetarse los plazos administrativos. En Techint, en cambio, admiten malestar por haber quedado desplazados en un proyecto estratégico, pese a tener capacidad productiva instalada en el país y experiencia en grandes obras de infraestructura energética.
Qué pasa con la planta de Valentín Alsina
La planta de SIAT Tenaris, en la localidad bonaerense de Valentín Alsina, viene de completar un encargo clave de caños para Vaca Muerta. Ese contrato le permitió sostener un alto nivel de actividad durante los últimos meses, con empleo calificado y turnos rotativos.
Con la finalización de ese proyecto y sin la nueva orden vinculada al gasoducto, la empresa anticipa que, a partir de abril, bajará el ritmo de producción. Esto podría traducirse en reducción de horas extra, reordenamiento de turnos y, en un escenario más crítico, suspensiones o paradas temporales de línea si no aparecen nuevos pedidos relevantes.
En el sector industrial advierten que la continuidad de obras como el gasoducto Néstor Kirchner y los gasoductos regionales resulta clave para sostener la demanda de productos siderúrgicos. Cada licitación grande, señalan, puede marcar la diferencia entre mantener o perder puestos de trabajo en plantas especializadas como la de Valentín Alsina.
Impacto en la industria y debate por el contenido nacional
La decisión de adjudicar la compra a una empresa extranjera reactualiza el debate por el contenido nacional en la obra pública estratégica. Para las cámaras industriales, priorizar a proveedores locales no solo protege empleo sino que fortalece capacidades tecnológicas construidas durante décadas.
Desde el oficialismo, sin embargo, subrayan que la prioridad es conseguir precios competitivos para acelerar las obras energéticas y reducir costos para el Estado. En ese esquema, sostienen, las empresas argentinas deben mejorar tiempos, financiamiento y propuestas para competir con gigantes globales del acero y la metalurgia.
En paralelo, especialistas en energía recuerdan que el gasoducto Néstor Kirchner es clave para aumentar la evacuación de gas de Vaca Muerta, reducir importaciones de energía y aliviar la balanza de pagos. Por eso, cada tramo que se licita y cada proveedor elegido se vuelve una pieza sensible dentro de la política económica general.
Mientras tanto, sindicatos y delegados de la planta de SIAT siguen de cerca la evolución de la cartera de proyectos. El escenario más favorable sería que nuevas obras de transporte de gas, oleoductos u otros ductos industriales puedan compensar la pérdida de este contrato y así evitar un freno más profundo en la actividad.





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