Fuerte parate en la industria textil y derrumbe del empleo

La industria textil atraviesa un escenario de caída sostenida de las ventas y creciente tensión financiera, con empresas que acumulan stock, recortan turnos y analizan nuevas suspensiones de personal ante la falta de demanda.

Fuerte parate en la industria textil y derrumbe del empleo
Fuerte parate en la industria textil y derrumbe del empleo

De acuerdo a los últimos relevamientos privados del sector, las ventas textiles acumulan doce meses de baja en los últimos trece, lo que refleja un consumo debilitado y una demanda interna que no logra recomponerse.

Este escenario comenzó a golpear de lleno en la cadena de pagos: se estima que ocho de cada diez compañías del rubro presentan algún tipo de dificultad para cancelar compromisos con proveedores, servicios o entidades financieras.

Con menor rotación de mercadería, las fábricas acumulan stock inmovilizado. Esa mercadería sin salida presiona sobre la estructura de costos y obliga a revisar planes de producción, lo que se traduce en reducción de horas extras, suspensión de turnos y, en los casos más críticos, despidos.

La menor demanda se siente tanto en los talleres de confección como en los comercios que venden indumentaria y productos textiles. Los empresarios advierten que el público prioriza gastos esenciales y posterga compras de ropa, blanco y calzado, lo que deja a muchas pymes al límite.

En ese contexto, se multiplican las renegociaciones de plazos con proveedores para intentar sostener el funcionamiento de las plantas. Sin embargo, la extensión de los tiempos de cobro y pago profundiza el riesgo de corte en la cadena de financiamiento, especialmente para las firmas más chicas.

Las empresas textiles señalan que la combinación de costos altos, tasas de interés elevadas y desplome de la demanda viene deteriorando los márgenes de rentabilidad. Con menos liquidez disponible, muchas dejan de invertir en mantenimiento y actualización de maquinaria.

La presión sobre los números termina trasladándose al frente laboral. En los últimos meses se registró una destrucción de puestos de trabajo en el sector, producto de recortes de personal, no renovación de contratos temporarios y cierre de líneas de producción.

Los sindicatos del rubro advierten por el avance de las suspensiones y la pérdida de empleos en fábricas que históricamente fueron grandes generadoras de trabajo intensivo. Al mismo tiempo, las empresas aseguran que hacen esfuerzos por preservar los planteles, pero reconocen que sin recuperación del mercado interno será difícil sostenerlos.

En este marco, referentes de la cadena textil consideran clave que se estabilicen las variables macroeconómicas y que se reactive el consumo para evitar un deterioro mayor del entramado productivo, que ya muestra señales de estrés en cada eslabón.

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