Fuerte caída del índice de confianza del consumidor en febrero

El humor de los hogares frente a la situación económica dio un nuevo paso atrás en febrero y encendió señales de alerta entre analistas y comercios, que siguen de cerca cuánto se resiente el consumo.

De acuerdo a los últimos relevamientos privados, el Índice de Confianza del Consumidor registró en febrero una baja del 4,7% frente a enero, lo que representa la mayor caída en seis meses luego de un período de relativa estabilidad.

El retroceso refleja un clima económico más cauteloso, atravesado por la pérdida de poder adquisitivo, la suba de precios en rubros clave como alimentos y tarifas, y la incertidumbre sobre la evolución de los ingresos en el corto plazo.

Cómo se mide la confianza del consumidor

La confianza del consumidor es un indicador que resume cómo perciben los hogares su situación económica actual y futura. Suele construirse a partir de encuestas que miden, entre otros puntos:

  • La evaluación del presente económico del hogar.
  • Las expectativas sobre la economía del país a 12 meses.
  • La disposición a realizar compras de bienes durables, como autos o electrodomésticos.

Cuando el índice baja de forma marcada, como ocurrió en febrero, suele anticipar un enfriamiento del consumo privado, uno de los motores centrales de la actividad económica en Argentina.

Impacto en el consumo y en los comercios

La caída de la confianza se traduce en un consumidor que piensa dos veces antes de gastar. Los hogares priorizan gastos básicos, postergan compras grandes y recurren más a promociones, cuotas o segundas marcas.

Comerciantes y supermercados reportan que, aun cuando algunos precios moderan su ritmo de aumento, el volumen de ventas continúa resentido. La señal que deja febrero es que la recuperación del consumo podría demorarse más de lo esperado.

Para los analistas, este escenario obliga a seguir de cerca la evolución del empleo, las paritarias y la inflación. Si los salarios no logran recomponer terreno frente a los precios, es probable que el índice de confianza se mantenga en niveles bajos.

Qué puede pasar en los próximos meses

La dinámica de la confianza del consumidor suele ir de la mano de factores como la inflación, la política de tasas, las definiciones del Gobierno y el contexto internacional. Un cambio de tendencia requiere señales claras de estabilidad y previsibilidad.

En el plano interno, será clave el resultado de las negociaciones salariales y la evolución del empleo formal. En paralelo, los hogares seguirán atentos a eventuales ajustes en tarifas de servicios, transporte y alquileres, que impactan de lleno en el presupuesto mensual.

Mientras tanto, la recomendación de especialistas en finanzas personales es ordenar gastos, evitar sobreendeudarse y reservar un margen de ahorro cuando sea posible, ante un escenario que sigue siendo desafiante para el bolsillo.

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