El arranque de año encendió las alarmas en la cadena de la carne vacuna: la faena y la producción registraron caídas significativas, mientras el frente exportador logró sostenerse pese a la menor demanda china.

Enero marcó un freno en la actividad frigorífica
De acuerdo a datos preliminares del sector, la faena vacuna cayó cerca de 12% interanual en enero, lo que se tradujo en una reducción de aproximadamente 10% en la producción de carne. El dato preocupa porque se da en un contexto de consumo golpeado por la inflación y el ajuste de ingresos.
La menor cantidad de animales enviados a frigorífico refleja tanto una oferta más acotada desde los campos, tras varios meses de liquidación de stocks, como una demanda interna más retraída por el encarecimiento de los cortes en góndola. El consumo per cápita de carne vacuna viene de años de retroceso, con el pollo y el cerdo ganando terreno en la mesa argentina.
En términos de producción, la baja del 10% implica menos kilos disponibles para abastecer el mercado local y externo. Especialistas advierten que, si la tendencia se sostiene, podría haber tensiones en los precios internos durante los próximos meses, sobre todo si la recomposición de stocks limita aún más la oferta.
Exportaciones firmes pese al freno de China
En contraste con la caída de la faena, las exportaciones de carne vacuna se mantuvieron estables en torno a las 57.000 toneladas equivalente res con hueso hacia el cierre de 2025. El volumen luce relevante en un escenario donde China redujo sus compras respecto de años previos, cuando fue el gran motor del boom exportador argentino.
La performance externa se sostuvo gracias a una mayor diversificación de destinos, con mayor presencia en Chile, la Unión Europea y mercados de alto valor, que compensaron parcialmente el menor ritmo de embarques a Asia. Aun así, el año pasado no fue récord y quedó por debajo de los máximos alcanzados en 2019 y 2020.
Para los frigoríficos exportadores, la combinación de menor faena y precios internacionales más moderados obliga a afinar márgenes. En paralelo, el sector sigue atento a las definiciones oficiales en materia de retenciones, tipo de cambio y requisitos sanitarios, claves para sostener la competitividad frente a países como Brasil, Uruguay o Paraguay.
Impacto en el consumidor y desafíos para el año
Con menos producción y un consumo que ya venía golpeado, analistas del mercado ganadero proyectan un escenario de precios firmes para la carne durante el primer semestre. La capacidad de compra de los hogares será determinante para definir si la industria prioriza el mercado interno o profundiza su perfil exportador.
Entre los desafíos para 2026 aparecen la necesidad de recomponer el rodeo tras años de sequía, mejorar la productividad en el campo y dar previsibilidad a la cadena con reglas claras. El sector ganadero insiste en que, con un marco estable, la Argentina podría aumentar producción sin descuidar el consumo local y recuperar protagonismo en el comercio mundial de carne.
Mientras tanto, productores, frigoríficos y consumidores siguen con atención la evolución de los precios en el Mercado Agroganadero y en carnicerías y supermercados, en un inicio de año en el que enero ya dejó números en rojo para la carne vacuna.



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