Fátima Florez volvió a referirse a su relación con Javier Milei, habló de la música que escucha el Presidente y defendió la libertad de expresión de los artistas sobre el escenario.

Imagen: Clarín
La actriz e imitadora Fátima Florez se refirió nuevamente a Javier Milei y sorprendió al contar qué temas de Lali Espósito escuchan y disfrutan junto al Presidente. Además, lo definió como un verdadero “rockstar” y destacó que el jefe de Estado mantiene una mirada sensible hacia el mundo artístico.
En declaraciones recientes, Fátima sostuvo que, más allá de las diferencias políticas y de las críticas que suelen circular en redes, Milei “tiene sensibilidad con el tema artistas” y suele estar atento a lo que pasa en el espectáculo local. Según la humorista, el mandatario conoce a varias figuras del ambiente y no se muestra indiferente ante sus opiniones.
Los temas de Lali que Milei escucha con gusto
Fátima reveló que en la intimidad también hay espacio para la música pop argentina. Aseguró que hay canciones de Lali Espósito que a Milei “sí le gustan” y que forman parte de la banda sonora habitual, incluso en momentos de descanso fuera de la agenda oficial.
La mención no es menor: en los últimos años, Lali se mostró muy crítica de las políticas del Gobierno y expresó su postura en recitales masivos, algo que generó cruces en redes sociales con sectores afines al oficialismo. En ese marco, la frase de Fátima apunta a mostrar una faceta más distendida del Presidente, capaz de separar la figura pública de las preferencias culturales.
Libertad de expresión y humor político
Consultada sobre las críticas que distintos músicos y actores lanzan desde el escenario, Fátima fue categórica: “Pasó siempre, hay libertad de expresión”. Recordó que la relación entre política y espectáculo nunca fue sencilla en la Argentina, pero subrayó que la posibilidad de opinar forma parte del juego democrático.
La imitadora, que construyó su carrera a base de personajes de la farándula y de la dirigencia política, remarcó que jamás recibió presiones para modificar sus rutinas: “Soy una mujer que hago personajes políticos y nunca nadie en la vida me bajó una línea”, afirmó, en referencia tanto a gobiernos anteriores como al actual.
En sus espectáculos, Fátima suele mezclar parodias de dirigentes de distintos espacios, desde expresidentes hasta figuras actuales del oficialismo y la oposición. Para ella, el límite está en el respeto básico y en el acuerdo tácito con el público: el escenario, dice, es un lugar donde se permite exagerar, ironizar y reírse del poder, sin que eso implique censura.
El cruce entre política y cultura viene ganando centralidad en el debate público argentino. Cada declaración de artistas influyentes o de figuras como Fátima y Milei repercute con fuerza en redes sociales, donde se multiplican adhesiones y cuestionamientos. En ese contexto, la comediante apuesta por sostener un mensaje: defender el humor y la crítica como parte natural de la vida democrática.



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