De cara al Mundial 2026 que tendrá a Estados Unidos como una de sus sedes principales, el gobierno norteamericano aseguró que el evento será “seguro y protegido”, pero evitó comprometerse a suspender los operativos migratorios durante los partidos.

La definición llegó en una audiencia clave en el Congreso de Estados Unidos, donde el director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), Todd Lyons, defendió la política de deportaciones de la administración de Donald Trump frente a cuestionamientos de legisladores demócratas.
Promesa de seguridad, sin pausa en los controles migratorios
Lyons afirmó que ICE trabajará con las fuerzas de seguridad locales y federales para garantizar un Mundial “seguro y protegido“, en un contexto de máxima exposición internacional para el país. Sin embargo, cuando fue consultado sobre la posibilidad de suspender redadas y detenciones durante el torneo, se negó a asumir ese compromiso.
El funcionario sostuvo que la misión central del organismo es “hacer cumplir la ley migratoria” y que resultaría “irresponsable” anunciar una pausa generalizada de operativos, incluso mientras millones de hinchas extranjeros visiten sedes como Nueva York, Miami, Los Ángeles y otras ciudades que recibirán partidos del Mundial 2026.
Desde la bancada demócrata advirtieron que mantener redadas visibles durante el evento podría generar un clima de temor e incertidumbre entre turistas, residentes con familiares indocumentados y comunidades latinas. También alertaron sobre un posible impacto negativo en el turismo y en la imagen internacional de Estados Unidos.
Preocupación por el clima de tensión para los hinchas extranjeros
Los legisladores críticos reclamaron protocolos claros que eviten operativos en zonas cercanas a estadios, fan zones, aeropuertos y estaciones de tren durante los días de partido. El objetivo, señalaron, es no desalentar la llegada de hinchas ni afectar la confianza de los visitantes en la seguridad y previsibilidad del país anfitrión.
Organizaciones de derechos humanos vienen advirtiendo que la combinación de un megaevento deportivo con políticas migratorias endurecidas puede derivar en situaciones de abuso, perfilamiento racial y detenciones arbitrarias de personas que cuentan con residencia legal pero temen ser confundidas con inmigrantes irregulares.
En paralelo, cámaras empresarias del sector turístico y hotelero siguen con atención el debate. Consideran que, si bien la seguridad es clave, la percepción de hostilidad hacia los extranjeros podría traducirse en cancelaciones de viajes y menor estadía promedio, un riesgo para un negocio que mueve miles de millones de dólares.
El Mundial 2026 y el desafío político para Washington
El Mundial 2026 será el primero organizado en forma conjunta por Estados Unidos, México y Canadá, y marcará el regreso del máximo torneo de fútbol masculino al país después de la edición de 1994. En ese marco, la gestión migratoria se vuelve también un tema político interno, especialmente entre votantes latinos.
Para la Casa Blanca, el desafío pasa por equilibrar el discurso de mano dura en materia migratoria con la obligación de ofrecer garantías a la FIFA, a las federaciones y a los hinchas de todo el mundo. La oposición demócrata insiste en que la seguridad no puede convertirse en sinónimo de persecución ni en herramienta de campaña.
Mientras avanzan los preparativos logísticos y de infraestructura en las distintas sedes, el foco estará puesto en las definiciones que adopte ICE en los próximos meses. De ellas dependerá, en buena parte, si el Mundial 2026 se recuerda como una fiesta global del fútbol o como un torneo atravesado por la tensión migratoria.




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