España avanza con una regularización masiva de inmigrantes

España se prepara para implementar una regularización extraordinaria de inmigrantes que ya viven en su territorio, una decisión que la coloca en una senda distinta a la de otros países europeos que endurecen sus políticas migratorias.

Personas migrantes en situación administrativa irregular en España

Imagen: El País

El Gobierno español anunció que aprobará una amnistía administrativa que beneficiará a más de medio millón de extranjeros que ya residen en el país. La iniciativa será presentada en el Consejo de Ministros y busca dar respuestas a una población que, pese a trabajar y estudiar, permanece en la informalidad por trabas legales.

Según adelantaron fuentes oficiales, podrán acceder quienes acrediten haber estado en España antes del 31 de diciembre pasado, no cuenten con antecedentes penales y hayan permanecido al menos cinco meses en el país al momento de iniciar el trámite. Con estos requisitos, el Ejecutivo intenta combinar control migratorio con reconocimiento de una realidad social que ya está instalada.

La medida apunta a quienes hoy se encuentran en situación administrativa irregular, muchas veces empleados en la economía sumergida, en tareas domésticas, cuidados, construcción, comercio o gastronomía. Con la regularización, podrán acceder a permisos de residencia y trabajo, inscribirse formalmente en la seguridad social y ejercer derechos básicos como la atención plena en el sistema sanitario.

Organizaciones de migrantes y de derechos humanos venían reclamando desde hace años un proceso de estas características. Argumentan que la falta de papeles expone a miles de personas a la explotación laboral, al hacinamiento habitacional y a la imposibilidad de reagrupación familiar, pese a llevar años contribuyendo a la economía española.

Para el Gobierno, la iniciativa también tiene una dimensión económica. Regularizar a más de 500.000 personas implica ampliar la base de aportes a la seguridad social y mejorar la recaudación tributaria, en un contexto de envejecimiento poblacional y demanda de mano de obra en sectores claves como los cuidados y la agricultura.

La decisión se toma en un momento en el que buena parte de la Unión Europea avanza hacia políticas migratorias más restrictivas, con mayores controles fronterizos y acuerdos para acelerar expulsiones. En ese contexto, la apuesta española aparece como una vía alternativa, más orientada a la integración que al cierre de puertas.

Analistas señalan que el proceso no estará exento de debates internos. Sectores de la oposición ya adelantaron críticas, al considerar que la medida podría funcionar como “efecto llamada” para nuevas oleadas migratorias. Desde el oficialismo responden que se limita a quienes ya estaban en el país y que su situación irregular generaba más problemas que soluciones.

La regularización extraordinaria se suma a otros programas que España aplicó en las últimas décadas, como el amplio proceso de 2005, cuando se reconoció a cientos de miles de trabajadores extranjeros. Ahora, el Gobierno busca actualizar esa estrategia en un escenario atravesado por la postpandemia, la inflación y las tensiones políticas dentro de la propia Unión Europea.

El impacto final se conocerá una vez que se publique el detalle de la norma y comiencen a presentarse las solicitudes. Por lo pronto, el anuncio ya reabrió el debate sobre cómo gestionar la migración en sociedades cada vez más diversas y desiguales, tanto en España como en el resto del continente.


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