Encuesta nacional revela cuatro focos de tensión económica

Un nuevo relevamiento nacional de la consultora Pulso Research puso bajo la lupa cómo llegan hoy los hogares argentinos a fin de mes, qué recortan para sostenerse, cuánto pueden ahorrar y cómo se reacomodan frente a las deudas.

El estudio de Pulso Research fue realizado a nivel nacional y muestra que una porción mayoritaria de la población percibe que su salario perdió la carrera contra la inflación. Cada vez más hogares admiten que el ingreso mensual solo cubre gastos básicos y deja poco o ningún margen para imprevistos.

Según la encuesta, el bolsillo se reorganizó en modo emergencia: se prioriza el pago de servicios, alimentos y alquiler por sobre cualquier otro rubro. La sensación de pérdida de poder adquisitivo se consolida y condiciona decisiones cotidianas, desde qué se pone en el changuito hasta cómo se planifican las vacaciones.

Recorte del consumo y cambio de hábitos

El informe indaga además cuánto debieron resignar las familias. Una amplia mayoría declara haber ajustado consumos que antes eran habituales: salidas a comer, plataformas de streaming, vestimenta, turismo y hasta algunos alimentos de mayor precio.

En ese contexto crece el fenómeno de las segundas marcas, las compras por unidad en lugar de stockear y la búsqueda permanente de promociones. Los comercios también sienten el impacto: tiquetes promedio más bajos y clientes que comparan precios como nunca. El apartado sobre ahorro refleja una realidad extendida: muchos hogares dejaron de guardar dinero todos los meses. Para una parte importante de los encuestados, ahorrar se volvió un lujo y el sueldo se consume casi por completo en gastos corrientes.

Entre quienes todavía logran reservar algo, prevalecen estrategias defensivas: dólares billete, plazos fijos ajustados por inflación, billeteras virtuales o cancelación anticipada de deudas. El miedo a nuevas subas de precios y a la inestabilidad económica condiciona cualquier decisión a mediano plazo.

Más endeudamiento y riesgo de mora

La encuesta también explora la otra cara del cuadro: el nivel de endeudamiento de las familias. Tarjetas de crédito, préstamos personales, cuotas de electrodomésticos y planes de financiación se volvieron herramientas habituales para llegar a fin de mes.

Un segmento relevante reconoce estar usando la tarjeta como extensión del ingreso y admite dificultades para cumplir con el pago total del resumen. El riesgo es que la deuda se vuelva crónica, con intereses que crecen mes a mes y presionan aún más sobre el presupuesto.

Para el Gobierno, estos cuatro focos -salarios, consumo, ahorro y deuda- funcionan como un termómetro social clave. Marcan hasta dónde llegó el ajuste en los hogares y cuánto margen real existe para que cualquier recuperación económica se traduzca en una mejora concreta de la vida cotidiana.

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