Empleo asalariado en caída: se perdieron casi 300.000 puestos

Un nuevo informe oficial confirmó que el empleo asalariado en la Argentina se desplomó a su nivel más bajo desde 2022, con una fuerte pérdida de puestos en el sector privado y señales de enfriamiento de la actividad.

De acuerdo a datos de la Secretaría de Trabajo de la Nación, en los primeros dos años de gestión de Javier Milei se perdieron alrededor de 294.000 puestos asalariados. El registro de noviembre del año pasado marcó el piso más bajo desde 2022, consolidando una tendencia de caída que se viene profundizando mes a mes.

La contracción del empleo se da en un contexto de recesión, ajuste del gasto público y fuerte baja del consumo. Las estadísticas oficiales muestran que la mayor parte de los puestos perdidos se concentró en el sector privado registrado, mientras que el empleo público y el trabajo no registrado también sintieron el impacto, aunque en menor medida.

Dónde se sintió más la caída del empleo

Si bien el informe nacional no desagrega todos los datos por provincia, los economistas advierten que la reducción de personal se concentra en rubros como construcción, industria manufacturera y comercio. Son sectores muy sensibles a la caída de la obra pública, la baja del salario real y el freno del consumo interno.

En paralelo, se observa un incremento de modalidades más precarias de inserción laboral, como el monotributo y el trabajo por cuenta propia. Para muchas familias, esto implica pasar de un empleo en relación de dependencia a ingresos inestables y sin cobertura de seguridad social completa.

Impacto en los salarios y en la vida cotidiana

La pérdida de empleo se combina con una fuerte licuación del poder adquisitivo. El salario real cayó frente a la inflación, lo que se traduce en recortes en gastos básicos, más endeudamiento familiar y dificultades para afrontar alquileres y créditos.

Analistas laborales señalan que, aun cuando la economía muestre una leve mejora, la recuperación del empleo asalariado suele ser más lenta. Además, muchas empresas que ya ajustaron sus plantillas esperan señales claras de estabilidad macroeconómica antes de volver a contratar personal.

En este escenario, los sindicatos vienen reclamando reapertura de paritarias y protección de las fuentes de trabajo, mientras que el Gobierno insiste en que el ordenamiento fiscal y la baja de la inflación serán la base para un repunte del empleo privado en el mediano plazo.

Qué miran los especialistas hacia adelante

Los especialistas siguen de cerca algunos indicadores clave para proyectar cómo evolucionará el empleo: nivel de actividad industrial, comportamiento del consumo, crédito a las pymes y ritmo de la obra pública y privada.

  • Evolución de la inflación y del salario real
  • Expectativas de inversión del sector privado
  • Medidas de alivio para empresas y trabajadores
  • Programas de reconversión y capacitación laboral

En el corto plazo, no se descartan nuevos ajustes de planteles en empresas medianas y grandes, especialmente en ramas vinculadas al mercado interno. La clave estará en cuánto se demore la reactivación y en qué medida las políticas oficiales logren sostener el entramado productivo y evitar que la pérdida de empleo se vuelva estructural.

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