Pese a que la ocupación aún no logra recuperar los niveles precios a la pandemia, el turismo argentino espera un verano con más movimiento.

El sector de turismo argentino se ilusiona con una temporada de verano más activa que la anterior. Sin embargo, la toma de decisiones sigue siendo de último momento y la ocupación aún no logra niveles previos a la pandemia. Operadores y empresarios del rubro coinciden en que tras las elecciones se percibe una reactivación paulatina en la demanda y un clima de mayor optimismo.
En líneas generales, las reservas muestran una leve mejoría respecto a la temporada pasada, aunque la mayoría de los viajeros posterga la confirmación de sus vacaciones hasta último momento. Esto, claro está, dificulta la planificación de los destinos y prestadores de servicios turísticos. Algunos indicadores apuntan a cifras similares o apenas inferiores a las del año pasado, aunque ciertos factores alimentan el optimismo en el sector.
Como referencia reciente, las vacaciones de invierno evidenciaron una fuerte contracción del turismo interno: de acuerdo a cifras de la Confederación Argentina de la Mediana (CAME), se movilizaron 4,3 millones de personas dentro del país, lo que implica una caída interanual del 10,9%. El impacto económico también se resintió, con una baja del 11,2% a valores constantes.
En tanto, durante los fines de semana largos se observó un repunte en el flujo de viajeros, aunque con presupuestos más ajustados, especialmente en lo que respecta a la duración de las estadías.
El turismo argentino se prepara para un verano con más movimiento, aunque persiste la cautela y la competencia regional
Al respecto, el vicepresidente de la Asociación de Hoteles de Turismo (AHT) Aldo Elías señaló que, si bien la demanda se activó después de las elecciones legislativas, la ocupación sigue siendo baja. Remarcó que la tendencia de las reservas de último momento -impulsada tras la pandemia-se mantiene firme, sobre todo en destinos de cercanía. “Pese a todo, tenemos buenas expectativas y confiamos en que la temporada será mejor que la anterior”, afirmó.
La devaluación del peso respecto al verano pasado juega un papel clave, ya que desalienta los viajes al extranjero y vuelve a la Argentina más atractiva para turistas internacionales. En este sentido, Elías explicó: “El turismo interno sigue siendo el principal en volumen, pero esperamos que los destinos que históricamente atraen más extranjeros, como la Patagonia, tengan una temporada especialmente positiva”.
Panorama de los destinos turísticos más elegidos
Según un relevamiento de la AHT, la Patagonia anticipa una temporada impulsada por el turismo internacional, con ciudades como El Calafate, El Chaltén y Ushuaia mostrando buenas perspectivas. Bariloche y Villa La Angostura proyectan una ocupación promedio del 70%, mientras que Puerto Madryn enfrenta una demanda más limitada.
En Santa Cruz, las reservas para algunos destinos alcanzan el 80%, aunque el panorama es dispar. Mientras que en Tierra del Fuego, las expectativas son moderadas y se prevén niveles de actividad similares a los del último verano.
Por su parte, en la Costa Atlántica, Mar de las Pampas cuenta con un 30% de reservas para enero, aunque la demanda, pese a repuntar tras las elecciones, es entre un 15% y un 20% menor que el año pasado. Esto impacta en la rentabilidad de los alojamientos. El corredor Pinamar-Cariló, en tanto, presenta un desempeño inferior al de otras temporadas, salvo en fechas puntuales.
En la Ciudad de Buenos Aires, si bien algunos actores del sector reconocen una buena afluencia de turistas -especialmente extranjeros y pasajeros de cruceros-, persisten las dudas por el ritmo lento de las reservas. La ocupación oscila entre el 50% y el 80%, con un promedio del 70%, aunque en algunos segmentos los niveles son inferiores a los de años anteriores.
La situación de otras provincias
Córdoba registra una ocupación cercana al 60% y se esperan mejores números para enero y febrero. En Iguazú, la demanda varía: algunos hoteles reportan gran cantidad de reservas, mientras que otros no superan el 40%. Esto sugiere que muchas decisiones se tomarán sobre la hora y que será una temporada media, sin grandes picos.
El interior bonaerense prevé una ocupación del 40%, con cifras más bajas que en 2025.Jujuy muestra resultados desparejos, con una ocupación que no supera el 30% según algunos referentes.
Finalmente, en provincias como Mendoza la situación es más compleja por la competencia de precios con Chile, mientras que en Salta la temporada se presenta difícil: en algunos hoteles, las reservas no llegan al 30%, lo que genera preocupación. Tucumán también anticipa un verano por debajo de lo registrado el año pasado.



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