El peronismo se mueve para reordenar su interna de cara a 2027 y pone el foco en un punto clave: defender las PASO como herramienta para resolver candidaturas y sostener la unidad.

En ese contexto apareció el llamado “Grupo de los 10”, una mesa política que reúne a dirigentes del peronismo con peso nacional. El espacio hizo su debut con un objetivo concreto: coordinar posiciones y cerrar filas en defensa del sistema de elecciones primarias.
La discusión por las PASO vuelve al centro de la escena porque de su continuidad depende, en buena medida, cómo se ordenará el peronismo frente a la próxima presidencial. Sin internas obligatorias, crece el riesgo de una oferta fragmentada y de disputas abiertas en cada distrito.
En las conversaciones también aparece el rol de Sergio Massa, que mantiene vínculos con distintos sectores y busca conservar influencia en el armado nacional. Su figura funciona como puente entre dirigentes que hoy se miran con recelo pero que necesitan mostrarse en bloque.
Otro punto sensible es la relación entre el gobernador bonaerense Axel Kicillof y Máximo Kirchner. El acercamiento entre ambos surge casi por necesidad: la dirigencia entiende que, sin una mínima coordinación en la provincia de Buenos Aires, cualquier estrategia nacional queda debilitada.
Las PASO como llave del armado opositor
Dentro del peronismo se repite la idea de que las PASO ordenan y legitiman liderazgos. Por eso, el “Grupo de los 10” se propone intervenir en el debate institucional y en las negociaciones parlamentarias para intentar blindar el sistema antes de que empiece el calendario electoral de 2027.




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