El Parlamento Europeo decidió poner un freno político y judicial al acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, abriendo una nueva etapa de incertidumbre para uno de los tratados más extensos y discutidos de las últimas décadas.
La resolución fue votada este miércoles en la Eurocámara y obtuvo 334 votos a favor y 324 en contra, un margen muy ajustado que refleja la fuerte polarización interna. Con este movimiento, el Parlamento bloquea el avance inmediato del pacto y lo deriva al ámbito judicial comunitario para que se analice su compatibilidad con la normativa vigente.
El acuerdo Mercosur-Unión Europea se negocia desde hace más de 20 años y busca crear una de las mayores áreas de libre comercio del mundo. Involucra a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay por el lado sudamericano, y a los 27 países que integran el bloque europeo.
Los ejes del rechazo en el Parlamento Europeo
Entre los eurodiputados que impulsaron el freno se repiten varios argumentos. Uno de los principales está ligado a las cuestiones ambientales: sectores verdes y socialdemócratas sostienen que el texto actual no garantiza controles suficientes sobre la deforestación en la Amazonia ni mecanismos exigentes de cumplimiento de los compromisos climáticos.
También pesan las preocupaciones de productores agropecuarios europeos, que temen una competencia desleal frente a las exportaciones del Mercosur, especialmente en carne bovina, aviar y granos. Plantean que los costos laborales y regulatorios en Europa son más altos, lo que podría afectar la rentabilidad de explotaciones medianas y pequeñas.
Otro punto de tensión gira en torno a la protección de estándares laborales y sanitarios. Algunos bloques parlamentarios reclaman mayores garantías sobre el cumplimiento de normas vinculadas a derechos de los trabajadores, uso de agroquímicos y trazabilidad de los alimentos que ingresarían al mercado europeo.
Impacto para Argentina y el Mercosur
Para los países del Mercosur, el tratado es visto como una oportunidad para ampliar mercados, diversificar exportaciones y atraer inversiones. En el caso argentino, la expectativa está puesta en sectores como el agroindustrial, la energía, la industria automotriz y las economías regionales, que podrían ganar acceso preferencial a un mercado de más de 400 millones de consumidores.
Sin embargo, el freno legislativo en Bruselas vuelve a dejar el acuerdo en un escenario de indefinición. Analistas advierten que, aun si avanza la revisión judicial, el clima político europeo —marcado por el avance de fuerzas nacionalistas y euroescépticas— podría extender los plazos o forzar nuevas renegociaciones.
El debate también se sigue de cerca en América del Sur. Gobiernos y cámaras empresarias de la región insisten en que el entendimiento con la Unión Europea es clave para no quedar rezagados en un contexto global donde se multiplican los tratados de libre comercio en Asia y Norteamérica.
Por ahora, la decisión del Parlamento Europeo suma un nuevo capítulo a una negociación que ya atravesó cambios de gobiernos, crisis económicas y reconfiguraciones geopolíticas. El futuro del acuerdo dependerá, en buena medida, de cómo se resuelva la instancia judicial y de la capacidad de ambos bloques para reencauzar el diálogo político en los próximos meses.



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