El Gobierno nacional resolvió reordenar su representación diplomática en Europa y concentrar en una sola sede las funciones ante Bélgica y la Unión Europea, en el marco de un ajuste de estructura y cargos en el servicio exterior.

La decisión quedó formalizada a través del Decreto 94/2026, publicado este martes en el Boletín Oficial. La norma dispone el cierre de la embajada específica ante la Unión Europea y la transferencia de todas sus funciones a la Embajada argentina en el Reino de Bélgica, con sede en Bruselas.
Con este movimiento, la Cancillería busca evitar duplicidades administrativas y de representación en una misma ciudad, donde ya funcionaba la legación bilateral ante Bélgica. La UE y las instituciones comunitarias también tienen su sede en Bruselas, lo que facilitó la integración de estructuras.
Fuentes oficiales señalan que la medida forma parte de un proceso más amplio de revisión del mapa diplomático argentino, con el objetivo de recortar gastos, fusionar representaciones y priorizar aquellos destinos considerados estratégicos en términos políticos y comerciales.
Fernando Iglesias, embajador ante Bélgica y la UE
El decreto también confirma la designación de Fernando Iglesias como embajador extraordinario y plenipotenciario ante el Reino de Bélgica y, en forma concurrente, representante argentino ante la Unión Europea. De este modo, el dirigente asume una doble función desde una única sede.
Iglesias, de trayectoria pública ligada al ámbito legislativo y al debate sobre integración internacional, tendrá a su cargo la relación con las instituciones comunitarias, así como la agenda bilateral con Bruselas. El Gobierno espera que este esquema permita agilizar la coordinación política y mejorar la interlocución con los distintos órganos de la UE.
En la práctica, la embajada asumirá tareas que antes se dividían entre dos representaciones: seguimiento de negociaciones Unión Europea–Mercosur, monitoreo regulatorio, vínculos parlamentarios, defensa de intereses comerciales argentinos y articulación de posiciones en foros multilaterales con sede en la capital belga.
Ajuste diplomático y debate político
El cierre de la sede específica ante la Unión Europea se enmarca en una política de reducción del gasto en el servicio exterior, que incluye análisis sobre consulados y embajadas con bajo volumen de actividad. La Cancillería argumenta que la concentración de funciones no afectará la capacidad de gestión ni la presencia argentina en Bruselas.
Sin embargo, la unificación suele generar debate en el plano político interno, donde se discute hasta qué punto estas reestructuraciones responden a criterios de eficiencia o a decisiones de carácter más bien político, asociadas a nombramientos puntuales y cambios de prioridades en la política exterior.
Desde sectores diplomáticos remarcan que Bruselas sigue siendo un destino clave para la Argentina, tanto por el peso de la Unión Europea como socio comercial e inversor, como por el rol que el bloque desempeña en temas ambientales, regulatorios y de cooperación internacional.
En ese contexto, la gestión de Iglesias será observada de cerca por el arco político y empresarial, atento al impacto que pueda tener en las relaciones bilaterales, en la agenda comercial y en la negociación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, uno de los puntos más sensibles para la región.



Comentarios