El nuevo esquema tarifario para la luz y el gas contempla una asistencia focalizada que dependerá directamente del nivel de ingresos de cada familia.

El Poder Ejecutivo nacional formalizó recientemente los nuevos lineamientos para las tarifas de energía que regirán durante el año 2026. A través de la Secretaría de Energía, el Estado estableció un cronograma de actualizaciones mensuales vinculadas al avance de la inflación minorista. Esta medida busca evitar el atraso de los precios energéticos en términos reales frente al contexto macroeconómico actual.
A partir de enero, los consumidores de gas natural percibirán un incremento inicial del 0,53% por ajustes en el transporte. Simultáneamente, el componente mayorista de la electricidad sufrirá un aumento del 3,88% respecto a los valores registrados en diciembre. Por lo tanto, los entes reguladores publicarán en breve los cuadros tarifarios definitivos para cada categoría de usuario.
El cambio más significativo radica en la reforma estructural del esquema de subsidios energéticos que elimina la antigua segmentación. Ahora, el sistema solo distinguirá entre hogares con beneficio y usuarios que abonan el costo pleno del servicio. Para acceder a la asistencia estatal, las familias deberán acreditar ingresos inferiores a tres Canastas Básicas Totales por mes.
En el sector eléctrico, el subsidio cubrirá el 50% del valor de la energía hasta un límite determinado de consumo. Por el contrario, la bonificación en el servicio de gas tendrá un carácter estacional limitado a los meses invernales. Esta transición gradual pretende reducir el gasto fiscal de forma progresiva hasta la consolidación total del modelo hacia fines de año.
Así, la reducción del umbral de ingresos excluirá a numerosos hogares de clase media del esquema de beneficios estatal. El Gobierno planea que los usuarios finales asuman una proporción mayor del costo real de generación y distribución eléctrica.



Comentarios