El oficialismo se muestra convencido de que conseguirá la media sanción de la reforma laboral en el Senado, en una semana clave para el rumbo económico y político del país.

Desde la Casa Rosada aseguran que ya tienen los votos necesarios para aprobar la reforma laboral en el Senado, tras una serie de gestiones con bloques aliados y senadores que se mantenían indecisos. Un ministro del Gabinete y dos legisladores del oficialismo dejaron trascender que dan por descontada la media sanción.
La sesión prevista para este miércoles aparece como una jornada clave en el Congreso, en un contexto de fuerte tensión con los gremios y la oposición, que cuestionan distintos puntos del proyecto por su impacto en los derechos laborales y en la negociación colectiva.
En paralelo, el Gobierno remarca que está dispuesto a introducir cambios durante el debate en el recinto, siempre que no se altere el “núcleo duro” de la iniciativa, orientado a reducir la litigiosidad, flexibilizar contrataciones y bajar costos laborales para las empresas.
Los puntos más discutidos de la reforma
Entre los ejes en discusión se encuentran la modificación de las indemnizaciones, la ampliación del período de prueba, cambios en el régimen de multas a empleadores y nuevas figuras de contratación. Sectores sindicales advierten que estas medidas podrían facilitar despidos y debilitar la estabilidad laboral.
El oficialismo insiste en que la iniciativa apunta a modernizar la legislación, atraer inversiones y combatir el empleo informal, que hoy supera el 35% a nivel nacional. También plantea que la reforma es una pieza central del programa económico para mejorar la competitividad.
Mientras tanto, la oposición dialoguista intenta negociar ajustes puntuales para moderar el efecto sobre los trabajadores formales, en especial en lo referido a los despidos y a la protección frente a la precarización.
Presión de la calle y mirada sindical
La votación en el Senado llegará en medio de movilizaciones convocadas por la CGT y las dos CTA, junto a organizaciones sociales y partidos de izquierda, que rechazan el corazón del proyecto y reclaman su archivo. También se prevén concentraciones en las principales ciudades del país.
Los gremios sostienen que la reforma implica un retroceso en conquistas históricas y advierten un posible incremento de la conflictividad laboral si el texto se aprueba sin cambios profundos. No descartan nuevas medidas de fuerza escalonadas.
En este marco, el resultado de la votación será una señal fuerte para los mercados y para el tablero político: un triunfo consolidaría la estrategia del Gobierno en el Congreso, mientras que un traspié obligaría a recalcular la hoja de ruta legislativa para los próximos meses.
Lo que se juega en el Senado
Además de la reforma laboral, la sesión del miércoles servirá para medir el grado de cohesión del bloque oficialista y el peso de los gobernadores en la definición del voto de los senadores. Varios mandatarios provinciales reclaman compensaciones fiscales y obras a cambio de acompañar proyectos clave del Ejecutivo.
Para los analistas políticos, la jornada puede marcar un punto de inflexión en la relación entre el Gobierno, el Parlamento y los sindicatos, en un año signado por el ajuste, la recesión y la puja por el reparto de costos de la crisis.



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