El Gobierno calificó de “perverso” el paro nacional de la CGT

El Gobierno nacional salió a cuestionar con dureza el paro convocado por la CGT, al que definió como una medida “perversa” y “extorsiva” por su fuerte impacto en el transporte público y en la rutina laboral de millones de personas.

Fuerte crítica oficial al paro y al impacto en el transporte

El vocero presidencial Manuel Adorni cuestionó este lunes la medida de fuerza impulsada por la Confederación General del Trabajo, que dejó con servicios mínimos o totalmente paralizado a buena parte del transporte público en todo el país.

Desde Casa Rosada, el funcionario sostuvo que la interrupción de colectivos, trenes y subtes impidió el normal desarrollo de la jornada laboral, afectando tanto a trabajadores formales como informales, y a quienes dependen del transporte para mantener abiertos sus comercios.

Según planteó el Gobierno, el paro no sólo tuvo un efecto económico negativo por la pérdida de actividad, sino que también impactó en el acceso a turnos médicos, trámites y servicios esenciales, en una jornada marcada por la incertidumbre y la baja circulación en las principales ciudades.

Contexto del conflicto y reclamos gremiales

La CGT convocó a la protesta en rechazo a la política económica del oficialismo, a la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo y al deterioro del poder adquisitivo de los salarios frente a la inflación. Los gremios sostienen que las medidas oficiales profundizan la recesión y la pérdida de empleo.

En respuesta, el Gobierno insistió en que las transformaciones en marcha son necesarias para ordenar las cuentas públicas y reactivar la economía. En ese marco, calificó al paro como una herramienta de presión política que, lejos de ayudar al diálogo, perjudica a los sectores más vulnerables.

Especialistas en relaciones laborales coinciden en que este tipo de medidas profundizan la tensión entre la Casa Rosada y el movimiento obrero organizado, en un escenario donde se multiplican las discusiones paritarias y los reclamos por la actualización de ingresos.

Transporte, usuarios y el debate por el derecho a huelga

El impacto sobre el transporte volvió a poner en primer plano el debate por los servicios mínimos durante los paros y el equilibrio entre el derecho a huelga y el derecho de los usuarios a trasladarse. En varias ciudades, las frecuencias se redujeron al extremo o se suspendieron por completo.

Organizaciones empresarias advirtieron que la jornada se traduce en pérdidas millonarias y en complicaciones logísticas, mientras que las centrales sindicales defendieron la medida como un llamado de atención frente al ajuste y la caída del consumo.

En este clima de confrontación, el Ejecutivo ratificó que buscará avanzar con su agenda de reformas y, al mismo tiempo, dejó abierta la puerta a nuevas rondas de diálogo, aunque sin dejar de marcar distancia con la conducción cegetista.

Qué se espera para las próximas semanas

Tras el paro, el Gobierno monitorea el nivel de adhesión y su efecto económico, mientras la CGT evalúa los pasos a seguir. En el horizonte aparecen posibles nuevas jornadas de protesta si no hay avances concretos en materia salarial y laboral.

Analistas políticos señalan que el desenlace de este enfrentamiento será clave para el rumbo del programa de ajuste y reforma estructural que impulsa el oficialismo, en un contexto de alta conflictividad social y creciente malestar por la pérdida de poder de compra.

Mientras tanto, miles de usuarios que no pudieron viajar en transporte público volvieron a quedar en el centro de la escena, entre las decisiones del Gobierno y la presión de los gremios, en una disputa que promete seguir ocupando la agenda pública.

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