Todos los detalles de la nueva política de Inteligencia Nacional

Luego de veinte años, el Gobierno nacional aprobó una nueva política de Inteligencia Nacional. Todos los detalles.

Luego de veinte años, el Gobierno nacional aprobó una nueva política de Inteligencia Nacional. Se trata de un documento que redefine los lineamientos y objetivos del Sistema de Inteligencia Nacional (SIN) y marco un cambio estructural tras “décadas de deterioro, intervención y controversias”, según indicaron allegados al Ejecutivo.

Dicha modificación fue anunciada por la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) mediante un comunicado oficial. Allí se destacó que la nueva política busca orientar el trabajo de todos los organismos del sistema a fin de “consolidar un Estado moderno, seguro, soberano y fundado en los valores de la libertad”.

Vía X

Este nuevo documento se conoció luego de que el Gobierno decretara un profundo deterioro -según su propio diagnóstico- del SIN durante más de tres décadas. De acuerdo al análisis, dicho deterioro afecta la capacidad del Estado para anticipar amenazas y proteger sus intereses estratégicos. El informe señala que esto quedó expuesto en episodios de gravedad que marcaron al país, como los atentados a la Embajada de Israel en 1992 y a la AMIA en 1994 y la muerte del fiscal Alberto Nisman en 2015.

Asimismo, señalaron que la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), que fue creada con la promesa de más transparencia, fue intervenida durante cuatro años por “disfuncionalidades relevantes”. Esto significó “un notorio retroceso institucional”, de acuerdo al documento.

Todos los detalles de la nueva política de Inteligencia Nacional

La reforma incluye una reestructuración integral del Sistema de Inteligencia Nacional (SIN). Para esto, crea cuatro organismos desconcentrados bajo la órbita de la Secretaría de Inteligencia. Se trata de:

  • Servicio de Inteligencia Argentino (SIA)
  • Agencia de Seguridad Nacional (ASN)
  • Agencia Federal de Ciberseguridad (AFC)
  • División de Asuntos Internos (DAI)

El objetivo es dotar al sistema de mayor tecnificación, autonomía funcional y capacidad para anticipar riesgos en el escenario global.

Las prioridades que guiarán el trabajo del SIN son:

  • Posicionar a la Argentina en el plano internacional
  • Preservar la soberanía y la autonomía estratégica
  • Proteger recursos e infraestructuras esenciales
  • Prevenir y combatir terrorismo y crimen organizado
  • Anticipar y contrarrestar amenazas en el ciberespacio
  • Neutralizar actividades de inteligencia externa que afecten intereses nacionales

Pero además, se suman intereses estratégicos nacionales, entre los cuales se destacan:

  • Monitoreo del Atlántico Sur, Malvinas y Antártida, con especial atención a la presencia extranjera y la expansión de infraestructuras de potencias extrarregionales
  • Protección de recursos naturales clave, como litio, gas no convencional y acuíferos
  • Ciberseguridad y desinformación, dos áreas consideradas críticas en la era digital
  • Avance del crimen organizado, visto como una estructura con capacidad de penetración institucional

El Gobierno asegura que esta nueva política pretende que Argentina “recupere la función de inteligencia” para anticipar amenazas y proteger sus intereses. Se considera que así comienza un nuevo capítulo de inteligencia nacional, tras décadas de fallas, escándalos, intervenciones y falta de actualización estratégica.

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