El estado de salud del trabajador que sufrió graves quemaduras cuando la policía intentaba reducirlo

El vigilador privado que se prendió fuego durante un operativo policial continúa internado en terapia intensiva, con un cuadro muy delicado y pronóstico reservado, mientras avanza una investigación para determinar cómo se produjo el hecho y si hubo un uso inadecuado de la pistola Taser por parte del agente interviniente.

De acuerdo al último parte médico, Pablo O. permanece alojado en la unidad de terapia intensiva del Heca, con quemaduras en alrededor del 40% de la superficie corporal. También presenta una marcada inflamación pulmonar como consecuencia de la inhalación del fuego, lo que agrava su estado general.

El episodio se produjo cuando el trabajador de seguridad reclamaba una deuda salarial en su lugar de trabajo. En ese contexto, estaba rociado con una sustancia combustible cuando un efectivo policial intentó reducirlo con una pistola Taser, lo que habría desencadenado el incendio.

Investigación por el uso del arma eléctrica

La Fiscalía abrió una causa para determinar si existió un mal uso del arma por parte del agente que disparó la Taser. Los investigadores buscan precisar bajo qué circunstancias se decidió emplear ese dispositivo, teniendo en cuenta que la víctima se encontraba impregnada con un líquido inflamable.

En el marco del expediente se relevarán testimonios de testigos, registros de cámaras de seguridad y los protocolos de actuación vigentes para este tipo de armas menos letales. También se analizarán los informes periciales sobre la Taser utilizada y las condiciones del operativo.

Fuentes judiciales indicaron que la pesquisa apunta a establecer si el policía respetó las normas de capacitación y las recomendaciones técnicas que rigen para el uso de estos dispositivos, especialmente en escenarios donde pueda haber materiales combustibles presentes.

Estado de salud y seguimiento médico

El cuadro de Pablo O. es considerado crítico debido a la extensión de las quemaduras y al compromiso respiratorio. La inflamación pulmonar derivada de la inhalación de fuego obliga a un monitoreo constante en terapia intensiva, con soporte especializado y vigilancia de posibles complicaciones.

Los equipos de salud del Heca seguirán emitiendo partes médicos a medida que se definan nuevas instancias en la evolución del paciente. La prioridad es estabilizar las vías respiratorias, controlar el dolor y evitar infecciones, un riesgo frecuente en casos de quemaduras extensas.

Mientras tanto, el caso vuelve a poner bajo la lupa el uso de pistolas Taser en intervenciones policiales y la necesidad de garantizar que su aplicación se ajuste a los protocolos establecidos, para reducir al mínimo los riesgos sobre las personas involucradas.

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