El padre de Gian, el bebé de un año y medio asesinado en una barbería de la zona sur de Rosario, reconstruyó los minutos previos y posteriores al ataque y dejó al descubierto la brutalidad con la que actuaron los tiradores.

Valentín, de 21 años, habló tras el crimen de su hijo Gian, el nene de un año y medio que murió en una balacera contra una barbería de la zona sur rosarina. Con la voz quebrada, contó que el pequeño se desvaneció en sus brazos segundos después de los disparos. “Se me fue en mis brazos”, relató.
El joven describió que todo ocurrió en cuestión de instantes, mientras estaban dentro del local. Según su testimonio, los agresores llegaron decididos a disparar contra la barbería y no hubo discusión previa. “Vinieron a matar”, aseguró, al remarcar que los tiros se dirigieron directamente hacia el frente del comercio.
Un ataque que vuelve a exponer la violencia en Rosario
El asesinato de Gian se suma a una larga lista de hechos vinculados a balaceras y ataques armados que golpean a barrios de Rosario, muchas veces asociados a disputas narco y extorsiones. En este caso, los tiradores atacaron un comercio abierto al público y terminaron con la vida de un bebé que estaba en brazos de su papá.
La causa está en manos de la Fiscalía de Homicidios Dolosos, que ya ordenó peritajes, el relevamiento de cámaras de seguridad y la toma de declaraciones a testigos. De acuerdo a las primeras hipótesis, el blanco del ataque habría sido la barbería y no la familia del pequeño, pero el resultado fue igualmente devastador.
Rosario atraviesa desde hace años una crisis de violencia armada, con balaceras a comercios, instituciones y viviendas que muchas veces dejan víctimas inocentes. Organizaciones sociales y vecinales insisten en que la ciudad necesita mayores recursos en seguridad, políticas de prevención y contención en los barrios más afectados.
El testimonio del padre y el pedido de justicia
En su relato, Valentín recordó cada uno de los segundos posteriores al ataque: el ruido de los disparos, el caos adentro del local y el momento en que notó que su hijo estaba herido. Intentó desesperadamente asistirlo mientras pedían ayuda, pero el pequeño no resistió.
El joven padre reclamó que el crimen no quede impune y pidió que se identifique y detenga a todos los involucrados. “Quiero justicia por mi hijo y que esto no le pase a nadie más”, dijo, en sintonía con el reclamo que se repite en las calles rosarinas cada vez que una bala se lleva otra vida inocente.
Vecinos y familiares de la víctima preparan nuevas movilizaciones para exigir respuestas concretas al Estado y un freno a la escalada de violencia. También plantean la necesidad de reforzar la presencia policial y el trabajo judicial para desarticular las bandas que operan en la zona sur.
Mientras avanza la investigación, la ciudad vuelve a quedar atravesada por la conmoción, el dolor y la sensación de vulnerabilidad de quienes sienten que cualquier actividad cotidiana puede verse interrumpida por una balacera.
Contexto de un caso que conmociona a Rosario
El crimen de Gian se suma a otros episodios recientes que ponen bajo la lupa el funcionamiento de las redes delictivas que operan desde las cárceles, el rol de las fuerzas de seguridad y la capacidad del sistema judicial para investigar y llegar a condenas firmes.
Especialistas en seguridad coinciden en que, para reducir estos hechos, se necesitan políticas integrales que combinen control del delito, presencia estatal en los barrios, oportunidades para los jóvenes y una mejora sustancial en las investigaciones criminales.
En paralelo, organizaciones de derechos humanos y movimientos sociales acompañan a las familias de las víctimas y exigen que se las escuche en las mesas de decisión, para que su experiencia sirva de insumo a la hora de definir medidas de prevención.




Comentarios