El dólar cerró enero con una leve caída tras semanas de calma cambiaria, pero en los últimos días del mes empezó a dar indicios de un posible rebote que el mercado sigue de cerca.

El comienzo del año encontró al tipo de cambio con una volatilidad inusualmente baja para el mercado argentino. La combinación entre un nuevo esquema cambiario y una menor demanda estacional de divisas permitió varias semanas de relativa estabilidad, algo que contrasta con los comienzos de año anteriores.
En este contexto, el dólar oficial registró movimientos acotados, mientras que las cotizaciones financieras y el dólar informal también mostraron una dinámica más moderada de lo habitual. Para los analistas, esta calma inicial estuvo vinculada a la menor emisión monetaria y a la expectativa sobre la política económica del Gobierno.
Cambio de esquema cambiario y señales del mercado
El inicio de 2025 llegó acompañado de modificaciones en el esquema cambiario, con un deslizamiento más previsible del tipo de cambio oficial y mayor control sobre la brecha con los dólares alternativos. Este enfoque buscó dar una señal de previsibilidad a empresas e inversores en medio de un proceso de ajuste más amplio.
Pese a la calma predominante, en la última semana de enero se observó un cambio leve en la tendencia. Algunas cotizaciones paralelas comenzaron a mostrar un pequeño repunte, impulsadas por coberturas de cartera y cierta recomposición de la demanda de dólares por parte de ahorristas que buscan resguardarse ante la inflación.
En el plano financiero, operadores consultados señalan que el movimiento todavía es acotado y se inscribe en la lógica de un mercado que había quedado muy quieto. Sin embargo, marcan que será clave observar si el rebote se sostiene en febrero o si se trata solo de un ajuste técnico después de varias ruedas a la baja.
Qué miran los ahorristas y las empresas
Los ahorristas siguen de cerca tres variables: inflación, tasas de interés y brecha cambiaria. Si la inflación se mantiene alta y las tasas quedan por debajo, crece el interés por dolarizarse, incluso en un contexto de controles y cupos. Por ahora, la brecha moderada ayudó a contener movimientos bruscos.
Las empresas, en tanto, prestan atención al ritmo de devaluación mensual, al acceso al mercado oficial y a la evolución de las reservas del Banco Central. Un escenario de mayor previsibilidad podría favorecer la planificación de importaciones y pagos de deudas en moneda extranjera, aunque el margen de maniobra sigue siendo ajustado.
De cara a los próximos meses, analistas consultados coinciden en que el comportamiento del dólar dependerá de la consistencia del programa económico, el resultado de las negociaciones políticas y la capacidad del Gobierno para sostener el orden fiscal. Enero dejó una foto de calma con alerta: el mercado mira con atención si el rebote de fin de mes es el inicio de una nueva tendencia o solo un ruido pasajero.



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