El consumo minorista comenzó 2026 con una mejora muy moderada, que muestra cierta reacción mensual pero aún no logra revertir la contracción acumulada del último año.

Un arranque de año con señales mixtas
De acuerdo a datos preliminares del mercado, el consumo masivo registró en enero una variación positiva de 0,1% respecto del mes anterior. El movimiento es leve, pero marca un freno, al menos momentáneo, en la trayectoria descendente que venían mostrando las ventas en supermercados y autoservicios.
Sin embargo, la foto interanual sigue siendo negativa: en la comparación con el mismo mes del año anterior, el consumo acumula una caída cercana al 1,5%. Es decir, las familias todavía compran menos que hace un año, en un contexto atravesado por inflación alta, pérdida de poder adquisitivo y salarios rezagados.
Los especialistas señalan que este leve rebote mensual puede responder a una combinación de factores: adelanto de compras antes de nuevos aumentos, liquidaciones de temporada y el uso intensivo de promociones, cuotas y programas de fidelización por parte de las grandes cadenas.
Qué pasa en las góndolas y cómo se ajustan los hogares
En las góndolas se observa un fuerte cambio en el mix de productos. Muchos hogares recortan consumos considerados prescindibles y priorizan alimentos básicos, higiene y limpieza. Crece la participación de segundas y terceras marcas, así como los productos a granel y los formatos familiares que permiten abaratar el costo por unidad.
En paralelo, se consolida una mayor búsqueda de ofertas. Los consumidores comparan precios entre supermercados físicos, tiendas de cercanía y plataformas online. Las aplicaciones de descuentos y los programas de beneficios bancarios ganan terreno, especialmente en grandes centros urbanos como Rosario y el Área Metropolitana de Buenos Aires.
Analistas consultados advierten que, para hablar de una verdadera recuperación del consumo, haría falta una seguidilla de meses en positivo y una recomposición más clara de los ingresos reales. Por ahora, el dato de 0,1% luce más como un alivio transitorio que como un punto de inflexión firme.
De sostenerse las actuales condiciones macroeconómicas, con inflación todavía elevada y tarifas en proceso de actualización, el comportamiento del consumo en 2026 seguirá muy atado a la evolución de salarios, jubilaciones y asistencia social, además del crédito al consumo y las políticas de financiamiento.
Claves para entender el dato de enero
Entre los factores que ayudan a explicar este arranque de año se destacan:
- Promociones agresivas en lácteos, bebidas y productos de limpieza para atraer público.
- Reemplazo de marcas líderes por opciones más económicas, especialmente en alimentos envasados.
- Mayor uso de tarjetas y cuotas en rubros como electrónica y hogar, que venían muy golpeados.
- Reorganización del presupuesto familiar, con más control de gastos y planificación de compras grandes.
En este escenario, los comercios seguirán dependiendo de las estrategias de precios y promociones para sostener el nivel de ventas, mientras que los consumidores intentarán estirar al máximo cada peso frente a una canasta que no deja de encarecerse.



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