El Concejo aprobó la demolición de la casona junto al ex-Cine Imperial, aunque el inmueble mantiene protección patrimonial y límites urbanos.

El Concejo Municipal de Rosario autorizó la demolición de una antigua casona ubicada en Corrientes, entre Tucumán y Urquiza, lindera al ex-Cine Imperial. La decisión se tomó luego de que diversos informes técnicos confirmaran su estado de ruina por derrumbes, filtraciones, grietas y pérdida total de habitabilidad. A pesar de ello, el inmueble conservará la condición de protección de entorno, lo que obligará a futuros desarrollos a respetar pautas patrimoniales en acuerdo con el municipio.
La propiedad, levantada en 1912, contaba con ocho viviendas, balcones y tres accesos sobre la calle Corrientes. Sin embargo, desde hace casi veinte años permanece abandonada y cercada, lo que aceleró su deterioro. En 2016 se intentó una reconversión parcial para instalar allí una concesionaria de autos, pero la obra nunca se completó. Con el paso del tiempo, el inmueble se volvió un riesgo para la seguridad urbana.
El pedido de demolición fue impulsado por el Ejecutivo, tras constatar que ya no resultaba posible rehabilitar la estructura original. Aunque el edificio figuraba en el listado de bienes de valor patrimonial, el Concejo resolvió reducir su nivel de protección, sin eliminar totalmente las restricciones. Esto significa que los nuevos proyectos no podrán ignorar la identidad arquitectónica de la zona ni superar la línea de edificación permitida.
Así, la demolición marca el final de una etapa para un espacio con fuerte impronta histórica, pero también abre la puerta a un nuevo uso del terreno. Cualquier emprendimiento deberá integrar modernidad y resguardo patrimonial, garantizando que el área mantenga su coherencia urbana y cultural. Así, se busca equilibrar la necesidad de desarrollo con la obligación de preservar el carácter de un sector significativo de la ciudad.



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