Dos embarcaciones quedaron en grave riesgo al ser arrastradas por la fuerte corriente en el arroyo Saladillo, muy cerca de su desembocadura en el río Paraná, y terminaron con gran parte de sus cascos bajo el agua.

Según las primeras informaciones, las dos naves se encontraban a pocos metros del punto donde el arroyo Saladillo desemboca en el río Paraná cuando la correntada las desplazó y comenzaron a hundirse de manera progresiva.
Ambos barcos quedaron con gran parte de sus cascos sumergidos y sólo una franja de la estructura permanecía a la vista sobre la superficie del agua, lo que generó preocupación entre vecinos y navegantes que circulan habitualmente por la zona.
El lugar es un punto de intenso movimiento para pescadores y embarcaciones recreativas, por lo que el hundimiento de estos cascos representa un riesgo adicional tanto para la navegación como para el entorno costero inmediato.
Riesgos para la navegación y el entorno
Con los barcos parcialmente hundidos, se suman peligros para el tránsito en el canal del arroyo y en el sector cercano al Paraná. Restos de hierro, madera u otros materiales pueden quedar apenas por debajo de la línea de flotación y provocar daños en otras embarcaciones.
Además de la afectación a la navegabilidad, la presencia de cascos sumergidos plantea interrogantes sobre el impacto ambiental en el curso de agua. Combustibles, aceites y residuos acumulados en las estructuras pueden filtrarse y agravar la contaminación del Saladillo, un arroyo ya muy castigado por años de descargas y escaso control.
La escena se da en un sector donde confluyen el movimiento propio del río Paraná y el caudal del arroyo, lo que suele generar corrientes cambiantes y remolinos que complican las maniobras de amarre y la permanencia estable de las naves.
El Saladillo, un punto crítico para Rosario
El arroyo Saladillo es una referencia geográfica clave en el sur de Rosario y funciona como límite natural con Villa Gobernador Gálvez. A la vez, es un corredor donde conviven actividades recreativas, pesca y circulación de pequeñas embarcaciones.
En los últimos años se registraron distintos episodios que pusieron el foco en la necesidad de mejorar el control de estructuras y cascos abandonados en la ribera, para evitar que terminen convertidos en chatarra hundida que complique aún más la situación ambiental del arroyo.
El hundimiento de estas dos embarcaciones, a escasos metros de la desembocadura en el Paraná, vuelve a exponer la fragilidad del ecosistema y la importancia de que los responsables de las naves y las autoridades competentes definan qué hacer con estos restos para minimizar riesgos.





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