Una combinación de alimentos de consumo cotidiano volvió a quedar en el centro de la escena tras nuevas evidencias científicas que señalan que, al ingerirlos juntos, podrían favorecer la memoria y el rendimiento cognitivo.

Según un estudio reciente, estos productos destacan por aportar un fosfolípido asociado con menor riesgo de demencia y un mejor desempeño intelectual, especialmente en adultos mayores.
El fosfolípido que protege el cerebro
Los investigadores apuntan a la fosfatidilserina, un fosfolípido que forma parte de las membranas de las neuronas y cumple un rol central en la comunicación entre células cerebrales. Cuando se mantiene en niveles adecuados, contribuye a una mejor memoria, atención y capacidad de concentración.
Este compuesto se encuentra en diversos alimentos, pero su efecto sería mayor cuando se combinan fuentes animales y vegetales ricas en grasas saludables, proteínas de calidad y antioxidantes. Los especialistas remarcan que no se trata de un “súper alimento milagroso”, sino de hábitos de alimentación sostenidos en el tiempo.
Dos alimentos que se potencian
Entre las combinaciones más estudiadas aparecen las de pescados grasos (como salmón, caballa o sardina) con huevos, ambos ricos en fosfolípidos y en ácidos grasos omega 3. Juntos, aportan nutrientes que intervienen en la formación y el cuidado de las conexiones neuronales.
También se analiza la sinergia entre legumbres (por ejemplo, soja y garbanzos) y semillas oleaginosas (nueces, almendras, chía), que combinan proteínas, grasas buenas y antioxidantes. Estas duplas ayudan a reducir la inflamación y colaboran en la protección del tejido cerebral.
Para nutricionistas y neurólogos, sumar estas opciones a la mesa varias veces por semana puede ser una estrategia simple para acompañar otras medidas de prevención, como la actividad física regular, el buen descanso y los chequeos médicos periódicos.
La fruta que cuida la salud mental
El estudio también resalta el rol de una fruta en particular: las frutillas (o fresas), conocidas por su alto contenido de vitamina C y compuestos antioxidantes. Diversas investigaciones observaron que su consumo frecuente se asocia con una menor velocidad de deterioro cognitivo en adultos mayores.
Las frutillas aportan antocianinas, un tipo de flavonoides que, según trabajos publicados en revistas científicas internacionales, podrían ayudar a reducir el estrés oxidativo y la inflamación, procesos vinculados con enfermedades neurodegenerativas y trastornos del ánimo.
Los especialistas recomiendan incorporarlas frescas, en preparaciones sencillas, y combinarlas con fuentes de grasas saludables, como frutos secos o yogur natural, para mejorar la absorción de ciertos nutrientes y sumar saciedad.
Claves para una dieta amiga del cerebro
Aunque ningún alimento por sí solo garantiza evitar la demencia, la evidencia coincide en que una alimentación variada y equilibrada es un pilar para llegar mejor a la vejez. Entre las recomendaciones más repetidas se destacan:
- Aumentar el consumo de pescados grasos y reducir las carnes procesadas.
- Incluir frutas rojas, verduras de hoja verde y frutos secos a diario.
- Limitar azúcares añadidos y bebidas ultraprocesadas.
- Beber suficiente agua y mantener horarios regulares de comidas.
Frente al envejecimiento poblacional, los expertos insisten en que pequeñas decisiones diarias pueden marcar la diferencia a largo plazo. Consultar con un profesional de la salud es clave antes de hacer cambios bruscos en la dieta o iniciar suplementación.




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