Los dolores de espalda afectan a la enorme mayoría de la población, pero no todos responden al mismo origen ni se tratan igual. Una reumatóloga advierte que es clave distinguir entre dolor lumbar mecánico e inflamatorio para evitar diagnósticos tardíos y complicaciones.

Según la reumatóloga Gloria Albaladejo, cerca del 80% de la población ha sufrido o sufrirá algún episodio de dolor de espalda a lo largo de su vida. Se trata de uno de los motivos de consulta más frecuentes en consultorios clínicos, traumatológicos y de kinesiología.
Los especialistas advierten que, aunque la mayoría de los cuadros son benignos y se resuelven con tratamiento adecuado, un porcentaje puede estar vinculado a enfermedades inflamatorias que requieren diagnóstico precoz y seguimiento por reumatología.
Dolor lumbar mecánico: el más frecuente
El llamado dolor lumbar mecánico es el tipo más habitual. Suele aparecer tras hacer un esfuerzo, levantar peso, pasar muchas horas sentado o mantener malas posturas. El dolor empeora con la actividad física y mejora claramente con el reposo.
En este cuadro es común que se afecten músculos, ligamentos o discos intervertebrales. El abordaje incluye analgésicos indicados por un profesional, kinesiología, ejercicios de fortalecimiento y cambios en los hábitos diarios, como evitar el sedentarismo prolongado y corregir la ergonomía en el trabajo.
Los expertos recuerdan que permanecer todo el día sentado frente a la computadora, sin pausas activas ni estiramientos, incrementa de forma marcada el riesgo de crisis lumbares, incluso en personas jóvenes.
Dolor lumbar inflamatorio: señales de alarma
Distinto es el caso del dolor lumbar inflamatorio, asociado con enfermedades como las espondiloartritis. Suele comenzar en adultos jóvenes, muchas veces antes de los 40 años, y se caracteriza por un dolor que empeora con el reposo y despierta al paciente de madrugada.
En estos casos, el malestar mejora con el movimiento y el ejercicio suave. También puede acompañarse de rigidez matinal prolongada, que tarda más de media hora en aliviarse, y de antecedentes familiares de enfermedades reumáticas.
La doctora Albaladejo y otros especialistas remarcan que, ante este perfil de síntomas, es fundamental consultar a un reumatólogo. Un diagnóstico temprano permite indicar tratamientos modificadores de la enfermedad y frenar el avance del daño en las articulaciones.
Cuándo consultar y cómo prevenir
Los médicos recomiendan no minimizar el dolor de espalda cuando:
- Se prolonga de cuatro a seis semanas.
- Se acompaña de fiebre, pérdida de peso o cansancio extremo.
- Produce hormigueos, pérdida de fuerza o dolor que baja a las piernas.
- Despierta a la persona en la madrugada y mejora solo al moverse.
Como medidas preventivas, los especialistas sugieren mantener un peso saludable, realizar actividad física regular, fortalecer la musculatura lumbar y abdominal, y cuidar la postura al sentarse, levantarse o cargar objetos pesados.
Si bien muchas personas se automedican con analgésicos, desde las sociedades científicas se insiste en que el autotratamiento prolongado puede enmascarar cuadros que requieren estudios específicos, como radiografías o resonancias indicadas por un profesional.



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