La Cámara de Diputados dio luz verde al Fondo de Asistencia Laboral (FAL), una de las piezas más controvertidas de la reforma laboral impulsada por el ministro de Economía, Luis Caputo, que reabre el debate sobre el financiamiento de las indemnizaciones y el futuro del sistema previsional.

El Fondo de Asistencia Laboral (FAL) forma parte del capítulo de reforma laboral que el oficialismo buscaba aprobar desde hace meses. El mecanismo apunta a reemplazar, de manera progresiva, el esquema tradicional de indemnizaciones por despido con un fondo al que aportarán las empresas.
Según el proyecto impulsado por Luis Caputo, el FAL se nutrirá de contribuciones mensuales de los empleadores para conformar un “colchón” destinado a asistir a los trabajadores al momento de una desvinculación laboral. El Gobierno argumenta que así se reducen los costos imprevistos de los despidos y se fomenta la registración laboral.
El diseño se inspira en modelos de fondos de cese ya vigentes en algunos sectores, como la construcción, pero ahora se plantea una herramienta de alcance mucho más amplio, enmarcada en la reforma laboral que impulsa la Casa Rosada.
Las críticas de la oposición y el impacto en la ANSES
Los principales cuestionamientos llegan desde la oposición parlamentaria, que acusa al Gobierno de utilizar el FAL como una vía indirecta para reducir aportes al sistema previsional y recortar recursos de la ANSES. Legisladores opositores advirtieron que el nuevo esquema podría debilitar la caja jubilatoria en un contexto ya delicado.
En los bloques críticos sostienen que, al desviar parte de los aportes hacia un fondo específico de asistencia laboral, se tensiona aún más el equilibrio del régimen previsional, que afronta el envejecimiento poblacional, la informalidad y la caída real de los haberes jubilatorios.
Desde el oficialismo niegan que el FAL implique un desfinanciamiento directo de la seguridad social y remarcan que el objetivo es reducir la litigiosidad laboral, ofrecer previsibilidad a las empresas y generar incentivos para nuevas contrataciones.
Reforma laboral en un contexto de recesión e inflación
La aprobación del FAL se da en medio de una economía golpeada por la recesión, la caída del consumo y una inflación todavía alta. En ese escenario, las reformas sobre el mercado de trabajo generan especial sensibilidad tanto en trabajadores como en empresarios.
Mientras el Gobierno insiste en que la reforma laboral busca dinamizar el empleo privado y reducir costos para las pymes, sectores sindicales y opositores alertan sobre un posible deterioro de la protección laboral, con despidos más baratos y menor poder de negociación para los asalariados.
Organismos internacionales como el FMI han alentado cambios de este tipo para flexibilizar el mercado laboral argentino, aunque expertos locales advierten que, sin un plan de crecimiento sostenido, los cambios normativos por sí solos difícilmente generen un salto significativo en el nivel de empleo registrado.
En las próximas semanas se espera que el FAL sea reglamentado y que se definan detalles clave, como los porcentajes de aporte, el alcance por sector y los plazos de implementación. Allí se terminará de delinear el verdadero impacto de la nueva herramienta sobre empresas, trabajadores y el sistema previsional.



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