El polo se consolida como una salida distinta para el fin de semana: combina aire libre, tradición de campo y gastronomía, con opciones tanto para quienes quieren aprender como para quienes solo buscan relajar y mirar un buen partido.

En los últimos años, el polo dejó de ser un mundo reservado a unos pocos y empezó a ganar espacio como experiencia de turismo de campo. Cada vez más clubes y estancias abren sus puertas con propuestas que mezclan clases para principiantes, exhibiciones y el infaltable asado argentino.
La Argentina es referencia mundial en este deporte: concentra algunos de los jugadores más importantes del circuito y cuenta con escenarios de primer nivel. Sin embargo, muchas personas nunca lo vieron en vivo. Hoy, distintas iniciativas buscan revertir esa idea y acercar el polo a familias, grupos de amigos y turistas.
Clases para quienes se inician en el polo
Una de las propuestas más buscadas son las clínicas para principiantes. Suelen incluir una introducción teórica sobre reglas básicas, seguridad y equipamiento, para luego pasar a los primeros ejercicios en el caballo. No es necesario tener experiencia previa en equitación: muchos programas están pensados para debutantes totales.
En general, el esquema se organiza en grupos reducidos, con cascos y protecciones incluidos, y caballos entrenados especialmente para alumnos. El foco está puesto en aprender a montar con confianza, familiarizarse con el taco y practicar los golpes más sencillos antes de animarse a un chukker amistoso.
Partidos de exhibición y día de campo
Quienes prefieren mirar antes que jugar pueden optar por los partidos de exhibición. En estos encuentros, equipos formados por jugadores de distintos niveles muestran la dinámica del juego y explican las jugadas clave: la salida, las marcas y el rol de cada posición.
La experiencia suele completarse con un día de campo que incluye recorridas por las caballerizas, contacto con los petiseros, mate bajo los árboles y espacios preparados para niños. En algunos lugares se suman cabalgatas guiadas, pileta en temporada de verano y degustaciones de productos regionales.
Asado, tradición y turismo rural
El asado ocupa un lugar central en estas propuestas. Muchas jornadas de polo se organizan alrededor de un almuerzo criollo con cortes a la parrilla, ensaladas y postres caseros. La mesa compartida funciona como espacio de encuentro entre jugadores, entrenadores y visitantes.
Para el sector turístico, estas actividades se consolidan como una opción atractiva para quienes ya conocen los circuitos urbanos clásicos y buscan experiencias diferentes de fin de semana. Escapadas de un día o paquetes con alojamiento permiten combinar deporte, gastronomía y descanso en contacto con la naturaleza.
Si bien los precios varían según el centro elegido y los servicios incluidos, la mayoría de los organizadores ofrecen alternativas para grupos, familias y turistas extranjeros, con guías bilingües y traslados opcionales desde las grandes ciudades.
Así, el polo se reinventa como una salida abierta y accesible para descubrir un deporte emblemático del país, aprender sus códigos desde adentro y, al mismo tiempo, disfrutar de un auténtico día de campo a la argentina.



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