Detuvieron al exabogado de Wanda Nara, lo que profundizó la investigación por una estafa millonaria que reveló un esquema que mezcló bienes y promesas engañosas.

Nicolás Payarola enfrenta una nueva imputación que agrava su situación judicial y confirma un patrón de engaños que ya generaba sospechas. La detención ocurrió en su casa de Nordelta, donde agentes bonaerenses concretaron un operativo que siguió una investigación extensa del fiscal Cosme Iribarren. El expediente incluye once maniobras que perjudicaron a varios clientes y expone un esquema que mezcló estafas, lavado y promesas imposibles.
El caso involucra a seis damnificados y revela vínculos directos con figuras conocidas, como María Macarena Posse y el padre de Gonzalo “Cachete” Montiel. Las pesquisas llevaron a nuevos allanamientos en Beccar, donde el fiscal ordenó secuestrar documentos relacionados con Wanda Nara. Iribarren sostiene que los engaños comparten un mismo método y que el abogado utilizaba bienes ajenos para atraer a nuevas víctimas.
El cruce entre causas reavivó las alarmas. La Justicia porteña ya había procesado a Payarola por estafar a la familia Montiel con un negocio de un campo en La Pampa, una camioneta Toyota Hilux y hasta un yate ofrecido sin respaldo legal.
Ahora, los investigadores corroboran que esos bienes pertenecían a otros clientes igualmente estafados. Así, el abogado combinaba operaciones que simulaban oportunidades atractivas y generaban un circuito que perjudicaba a todos.
La causa avanza con cargos por defraudación y lavado, mientras la Policía Bonaerense continúa con la búsqueda de pruebas. La pareja del abogado, Sofía Ferrarazo, también aparece imputada y queda bajo la lupa por su participación en las maniobras.
Payarola evitó la cárcel el año pasado con una fianza millonaria, aunque ese beneficio quedó sin sustento tras las nuevas denuncias. La indagatoria prevista abrirá el próximo capítulo de un proceso que se vuelve más complejo y delicado.



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