La policía detuvo a una pareja acusada de prostituir a sus hijas y abusar de ellas, mientras el fiscal investiga la participación de terceros y la explotación.

En Villa Luján III, cerca de la ribera de Quilmes, la Policía Bonaerense detuvo a una pareja acusada de abusos graves contra menores y de prostituir a sus cinco hijas a cambio de drogas y alimentos. El fiscal Daniel Ichazo inició la investigación tras recibir una denuncia anónima. El Gabinete Especializado en Ciberpedofilia de Berazategui resolvió el caso en menos de 24 horas.
El padrastro, principal sospechoso, fue agredido por vecinos mientras dormía y atado a un palo antes de que la policía lo arrestara. El fiscal también investiga si la pareja grabó los abusos en video. Otros cuatro hombres quedaron detenidos por actuar como clientes de las menores.
Según la imputación, la madre “colaboró en la perpetración de abusos sexuales simples y con acceso carnal”. Organizó los hechos en su hogar, envió a sus hijas a domicilios de terceros y obtuvo beneficios económicos de la situación. Los médicos forenses revisaron a las niñas y confirmaron que al menos dos presentaban lesiones compatibles con abuso.
El Gabinete realizó siete allanamientos para recolectar pruebas y avanzar en la investigación. Las autoridades mantienen en reserva las identidades de los acusados para proteger a las víctimas.
Ichazo y su equipo tienen experiencia en casos de delitos sexuales contra menores. En abril, detuvieron a un abusador condenado por violar a tres niñas y por distribuir pornografía infantil por WhatsApp, junto con un cómplice de Berazategui.
El caso evidencia la gravedad de las redes de explotación infantil y la coordinación entre fiscalía y policía. Además, demuestra que la denuncia ciudadana fue clave. Gracias a ella, la policía descubrió los abusos y protegió de inmediato a las víctimas mientras investigaba a los responsables.



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