Un efectivo policial de 48 años quedó detenido en la vía pública. Fue tras ser sorprendido con dos armas de fuego y varias municiones cuya portación no pudo justificar ante las autoridades.

Según indicaron fuentes del caso, el policía de 48 años se desplazaba por la vía pública cuando personal de control detectó que llevaba consigo dos armas de fuego cargadas y en condiciones de ser usadas de inmediato.
Durante la requisa, los agentes secuestraron una pistola calibre .22 y otra pistola 9 milímetros, ambas aptas para el disparo. Además, hallaron municiones y un tercer cargador, elementos que incrementan la gravedad de la situación investigada.
Los efectivos constataron que el hombre no llevaba consigo su arma reglamentaria, sino estas dos pistolas de uso particular, por lo que se procedió a su aprehensión inmediata y al traslado a sede policial para quedar a disposición de la Justicia.
La actuación se enmarca en los controles sobre portación ilegítima de armas, una conducta que implica portar armamento sin la documentación correspondiente o en condiciones que violan las normas vigentes, más aún tratándose de un integrante de la fuerza de seguridad.
Las armas secuestradas, las municiones y el tercer cargador fueron enviados a peritajes para determinar su origen y uso previo. En paralelo, se inició un sumario interno para evaluar la situación del policía detenido y eventuales sanciones administrativas.




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