Un equipo internacional de paleontólogos identificó en pleno desierto del Sahara una nueva especie de Spinosaurus con una llamativa cresta en forma de sable, un hallazgo que obliga a revisar cómo vivían estos enormes depredadores.

Un depredador lejos del agua
El nuevo ejemplar fue hallado a miles de kilómetros de la costa, en una zona hoy árida del Sahara, pero que durante el Cretácico albergó ríos y humedales. La especie pertenece al género Spinosaurus, famoso por su cuerpo alargado, potentes mandíbulas y hábitos asociados al agua.
Hasta ahora, gran parte de la comunidad científica consideraba que estos dinosaurios eran principalmente cazadores semiacuáticos, adaptados a ambientes fluviales donde se alimentaban de peces y otros animales. El contexto del hallazgo, lejos de la influencia marina, vuelve a encender el debate.
Los restos encontrados incluyen vértebras, partes del cráneo y elementos de la cresta, que presenta una forma curva y afilada, similar a un sable. Esa estructura ósea podría haber cumplido funciones de exhibición, regulación térmica o reconocimiento entre individuos, según las primeras hipótesis de los investigadores.
El primer hallazgo de este tipo en más de un siglo
De acuerdo con los paleontólogos, se trata del primer descubrimiento de una nueva especie de Spinosaurus en más de cien años. El género fue descrito a comienzos del siglo XX a partir de fósiles hallados en Egipto, que luego se perdieron durante la Segunda Guerra Mundial, lo que dificultó por décadas el estudio detallado de estos animales.
En las últimas décadas se sumaron hallazgos en el norte de África que alimentaron la idea de un depredador adaptado tanto a la tierra como al agua. Esta nueva especie, con una cresta en forma de sable y ubicada en una región continental, agrega una pieza clave para entender la diversidad y evolución del grupo.
Si bien los expertos coinciden en que el animal conservaba rasgos asociados a un estilo de vida semiacuático, el lugar del hallazgo sugiere que también podía desplazarse con solvencia en tierra firme y explotar distintos tipos de presas. Esa versatilidad podría haber sido una ventaja en ecosistemas cambiantes del Cretácico.
Qué aporta este descubrimiento al estudio de los dinosaurios
El equipo de investigación analiza ahora en detalle la estructura de la cresta y de las extremidades posteriores para evaluar el equilibrio del animal y su capacidad de nado. Los resultados podrían ajustar las estimaciones sobre tamaño, peso y forma de locomoción de todo el linaje de los Spinosaurus.
Además, el hallazgo ayuda a reconstruir el antiguo paisaje del Sahara, que hace unos 95 millones de años fue un vasto sistema de humedales con abundante fauna, incluidos grandes cocodrilos, peces gigantes y otros dinosaurios carnívoros. La presencia de este nuevo depredador con cresta sable suma complejidad a esa red ecológica.
Los científicos esperan que futuras campañas en la región permitan encontrar materiales más completos, como extremidades delanteras o la cola, que aporten evidencias adicionales sobre su comportamiento. Cada nuevo fósil, remarcan, es clave para comprender cómo se adaptaron y diversificaron los dinosaurios hasta su extinción hace 66 millones de años.




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